Un pequeño homenaje en el 150 aniversario de su nacimiento
Cuando murió el austriaco, Gustav Klimt, los críticos, la prensa y otros artistas, se preguntaban: ¿quién llenaría el vacío dejado por el pintor?, que no sólo fue uno de los más grandes de su generación, sino el representante de uno de los movimientos más vastos e importantes del arte moderno, fue la encarnación más viva de un ideal nacional. Su obra, es, entre todas, significativa, ya que en unos siglos bastará con una sola pintura de Gustav Klimt para dar idea del arte decorativo moderno.