Seguridad de la página de inicio
martes, 23 julio 2019
Log in

Hepatitis tóxica por un medicamento antihipertensivo

La hipertensión arterial es una de las enfermedades mas prevalentes en nuestro país y junto con la diabetes, son de las primeras causas de consultas medicas el todo el mundo. La hipertensión es una enfermedad crónica en donde aumentan las resistencias vasculares de los vasos sanguíneos, suponiendo cambios en la dinámica cardiaca. El tratamiento de este padecimiento es básicamente cambio en el estilo de vida, dieta, ejercicio y fármacos que de manera directa o indirecta disminuyen la presión.

El labetalol es un fármaco que actúa sobre el sistema cardiovascular actuando como bloqueante selectivo de los receptores α1 adrenérgico en músculo liso vascular con la consiguiente disminución de la tensión arterial, y bloqueante no selectivo β1 en el corazón y β2 en músculo bronquial y vascular. Por su actividad β1 intrínseca contribuye al efecto vasodilatador. Es un fármaco con un buen perfil de seguridad utilizado en hipertensión leve, moderada y grave, angina con hipertensión coexistente y es uno de los fármacos de elección en la hipertensión en el embarazo. Se han dado casos en aproximadamente un 8% de los pacientes de aumento de pruebas funcionales hepáticas, hepatitis y necrosis hepáticas pudiendo ser los casos reversibles, y en raras ocasiones, severos e incluso fatales.

El labetalol es un fármaco que se utiliza para la hipertensión en el embarazo por su elevado perfil de seguridad y ausencia de efectos teratogénicos. La hepatotoxicidad por labetalol se suele dar en aproximadamente un 8% de los pacientes a las 6-20 semanas de iniciado el tratamiento.

El diagnóstico de hepatotoxicidad por fármacos es generalmente por exclusión de otro tipo de causas (virus, tóxicos, etc.) y es fundamental el patrón cronológico y la ausencia de otros factores etiológicos. El daño del tejido puede ser de tipo hepatocelular, colestásico o mixto. La exclusión de otras causas, así como el score de probable hepatotoxicidad y de incompatible con hepatitis autoinmune permiten llevar a cabo el diagnóstico definitivo.

No suele ser común el aumento de autoanticuerpos. Cuando esto ocurre, se debe descartar la posibilidad de una hepatitis autoinmune inducible por el fármaco, sobre todo en pacientes con episodios de hepatotoxicidad previos. En ocasiones, suelen desaparecer.

Se ha encontrado una mayor prevalencia de enfermedad autoinmune asociada en el grupo de anticuerpos “ANA” positivos como la hepatitis autoinmune, la artritis reumatoide o la enfermedad de Hashimoto. Los pacientes deben ser seguidos a largo plazo, incluso si la función hepática se ha recuperado.

No se conoce el mecanismo de hepatotoxicidad por labetalol pero se cree que es debido a la disposición idiosincrática metabólica del agente al saberse que son fármacos metabolizados ampliamente en el hígado. Hay poca evidencia de hipersensibilidad como causa de la lesión.

 

Referencia


Egurkiza, A. C., Iglesias, U., Morcillo, E. Z., Zubiaurre, L., & Iribarren, A. (2015). Hepatitis tóxica hepatocelular por labetalol. Gastroenterología y hepatología, 38(5), 326-327.

Artículo de Divulgación revisado y adaptado por el Dr. Jorge Luis Poo, Hepatólogo Clínico, miembro del Comité Editorial de tu portal AMHIGO y fundador del Grupo Mexicano para el Estudio de las Enfermedades Hepáticas