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domingo, 15 septiembre 2019
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¿Debemos pensar en la hepatitis A cuando salimos a comer fuera de casa?

 

La respuesta es ¡SI!, ya que no hay tradición más mexicana que el hecho de comer en la calle. A donde quiera que vaya y sin importar la hora, una persona puede estar seguro de que encontrará un puesto o cualquier sitio donde pueda conseguir desde una botana ocasional o incluso, con un poco de suerte, se pueda topar con una comida completa a precios muy accesibles. De hecho si se piensa detenidamente, no hay comida más mexicana que aquella que se prepara al calor de un anafre colocado en alguna acera de la ciudad.

Lejos de la tradición y el sabor que implica comer en la calle, esta actividad también tiene sus contradicciones. Debido a la inmediatez que implica su consumo y preparación, algunos de estos alimentos, más que una bendición culinaria, son una bomba de enfermedades e infecciones. Aunque su peligrosidad no sólo tiene que ver con la higiene con la que fueron preparados; sino también factores verdaderamente fuera del control humano como la calidad del aire y la contaminación de las ciudades. Aunque al final, todo suma para que estas enfermedades invadan el sistema digestivo y, en ocasiones se propaguen a todo el cuerpo.

Las hepatitis son un grupo de enfermedades caracterizadas por producir inflamación del hígado. Cuando esta inflamación ha aparecido recientemente hablamos de hepatitis aguda y a los procesos que duran más de seis meses les llamamos hepatitis crónicas.

La hepatitis A es una enfermedad hepática causada por el virus de la hepatitis A. Este virus se transmite principalmente cuando una persona que no está infectada y no está vacunada come o bebe algo contaminado por heces de una persona infectada por ese virus.

Esta patología está vinculada con la falta de agua salubre, la mala higiene personal y un saneamiento deficiente.

No existe un tratamiento específico para la hepatitis A más allá de las vacunas, pero la mayoría de personas que contraen la hepatitis A se recuperan por sí solas en pocas semanas.

Debido a que escaparnos para comer en la calle es parte de nuestra cultura, debes tener bien localizados los lugares en donde se llevan a cabo todas las normas de limpieza necesarias y saber los alimentos que comerás fueron manipulados adecuadamente.

 

Referencia

Alimi, B. A. (2016). Risk factors in street food practices in developing countries: A review. Food Science and Human Wellness, 5(3), 141-148.

Artículo de Divulgación revisado y adaptado por el Dr. Jorge Luis Poo, Hepatólogo Clínico, miembro del Comité Editorial de tu portal AMHIGO y fundador del Grupo Mexicano para el Estudio de las Enfermedades Hepáticas