jueves, 25 abril 2019
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Cómo afecta el alcohol a tu hígado

Antes que nada, es necesario comprender cómo el alcohol que consumimos es asimilado: tras haber llegado al estómago, el 20 por ciento es absorbido por las paredes del estómago, y el 80 por ciento restante pasa al intestino delgado, y de ahí a la sangre. La sangre redirige este alcohol hacia el hígado para que sea asimilado y transformado en una sustancia inofensiva para el cuerpo, gracias a unas enzimas.

Un consumo excesivo de alcohol sobrecarga el hígado de trabajo y conlleva depósitos de grasa en las células de este órgano. Eso provoca una inflamación del hígado. Esto es conocido con el nombre de esteatosis hepática. La esteatosis hepática no provoca generalmente ningún síntoma. De esta forma, muchos son los que sufren esta inflamación sin saberlo.
 
Además, cuando el hígado debe metabolizar más alcohol de lo que es capaz, unas lesiones y cicatrices pueden aparecer en este órgano interno. Esto provoca también una producción excesiva de enzimas y un aumento del número de radicales libres en el cuerpo.

El alcohol afecta al cerebro y a la mayoría de los órganos y sistemas y se relaciona con numerosos problemas sanitarios, incluyendo enfermedades mentales, neurológicas, digestivas, cardiovasculares, endocrinas y metabólicas, perinatales, cáncer, infecciones y lesiones intencionadas y no intencionadas. Los mecanismos fisiopatológicos aún no se comprenden bien, aunque se ha postulado toxicidad directa del etanol y de sus metabolitos, déficits nutricionales y absorción de endotoxinas microbianas intestinales, todo modulado por los patrones de consumo y factores genéticos y ambientales. A nivel individual no puede predecirse con precisión quién tendrá o no problemas.

A nivel poblacional para muchos problemas, como varios tipos de cánceres, hepatopatías, lesiones y probablemente conductas de riesgo, como relaciones sexuales sin protección, se suele observar una relación dosis respuesta lineal o exponencial. Para otros, como mortalidad general en mayores de 45 años, enfermedades isquémicas o diabetes mellitus la relación es en forma de J. Su impacto sobre la carga global de enfermedad es enorme, incluso después de descontar los efectos beneficiosos sobre la enfermedad cardiovascular, con diferencias importantes según país, edad, género, posición socioeconómica y otros factores. Buena parte de los daños se relacionan con su capacidad para producir dependencia y con la intoxicación aguda.

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A menudo genera también consecuencias negativas para otras personas (violencia, incumplimiento de responsabilidades familiares o laborales, molestias) que no suelen considerarse al evaluar la carga de enfermedad.

Detener el consumo de alcohol puede permitir controlar esta afección hepática. Si no se revierte la tendencia y que se continúa bebiendo alcohol en gran cantidad, se corre el riesgo de tener una hepatitis alcohólica. Esta enfermedad conlleva una inflamación del hígado y requiere un tratamiento médico. De igual forma, consumir alcohol en fuertes dosis conlleva generalmente una cirrosis del hígado, una lesión hepática irreversible.

 

Referencias:

http://www.elintransigente.com/salud/2015/6/23/como-afecta-alcohol-higado-325454.html

Sarasa-Renedo, Ana, et al. "Principales daños sanitarios y sociales relacionados con el consumo de alcohol." Revista Española de Salud Pública 88.4 (2014): 469-491.

Artículo de Divulgación revisado y adaptado por el Dr. Jorge Luis Poo, Hepatólogo Clínico, miembro del Comité Editorial de tu portal AMHIGO y fundador del Grupo Mexicano para el Estudio de las Enfermedades Hepáticas