miércoles, 12 diciembre 2018
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El consumo de alcohol provoca tres síndromes en el hígado

El día 15 de noviembre, instaurado por la OMS (Organización Mundial de la Salud), se celebra el Día Sin Alcohol. El Día Mundial Sin Alcohol representa un estímulo más para reflexionar, desde todas las instancias, sobre el alcohol y sus consecuencias.

La ingesta de alcohol, aparte de los mencionados efectos en los accidentes de tráfico, conlleva suicidios, borracheras, vandalismo, violencia, peleas, divorcios y separaciones, incidencia negativa en la educación de los hijos y su rendimiento escolar, así como el alto coste de tratamiento y rehabilitación de todas estas personas; los costes laborales asociados a la ingesta de alcohol también son difíciles de cuantificar pero significativos, ya que en el 35% de los accidentes laborales está presente el alcohol.

Con motivo del Día Mundial Sin Alcohol, que se celebra este 15 de noviembre, la Fundación Española del Aparato Digestivo (FEAD) ha recordado las consecuencias de su consumo elevado y prolongado para la salud en general y para el hígado en particular.

José Miguel Rosales Zábal, portavoz de la FEAD, señala que “el alcohol produce en el hígado lo que llamamos hepatopatía alcohólica, que es un espectro de lesiones que se agrupan en tres síndromes fundamentalmente y que además son evolutivos en gravedad y dificultad de tratamiento: la esteatosis hepática alcohólica o hígado graso por alcohol en fase inicial, la hepatitis alcohólica y la cirrosis hepática alcohólica, que son etapas más graves de la misma enfermedad”.

En España se estima que el alcohol es el responsable del 40-50 por ciento de los casos de cirrosis hepática, siendo así la principal causa de cirrosis. En cuanto al cáncer de hígado, entre un 20 y un 50 por ciento de los cánceres de hígado que se someten a trasplante hepático son debidos al alcohol.

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La gravedad y dificultad del tratamiento de las hepatopatías viene demostrado por las bajas cifras de supervivencia a largo plazo. Solo sobreviven más de cinco años el 58 por ciento de los pacientes con hepatopatía alcohólica, el 49 por ciento de pacientes con cirrosis provocada por el consumo de alcohol y el 33 por ciento de pacientes con hepatitis alcohólica sobre una cirrosis previa.

“Los efectos nocivos del alcohol sobre el hígado vienen definidos por múltiples factores”, comenta Rosales Zábal. Por un lado, “relacionados por los efectos sobre el propio órgano y su metabolismo, y, por otro lado, relacionados con la propia susceptibilidad de cada persona, pues los daños no son iguales en todos”.

El 90 por ciento del alcohol que absorbe el organismo se metaboliza en el hígado a través de los hepatocitos, en las que el alcohol se oxida transformándose en acetaldehído, responsable de los efectos nocivos del alcohol.

El acetaldehído es capaz de estimular el sistema inmune y activar sustancias inflamatorias que dañan las células del hígado, degenerándolas y produciendo su destrucción. Además, puede provocar fibrosis.

La susceptibilidad individual no se conoce con exactitud, pero hay varios factores que influyen en aumentar el riesgo de desarrollar hepatopatía alcohólica: la edad (es más frecuente entre los 40 y 50 años), el sexo (las mujeres son más susceptibles), la raza (es más común en americanos, africanos e hispanos), el consumo de tabaco, la obesidad, el tipo de bebida y la forma de consumirla, factores genéticos, o el consumo de alcohol con medicamentos que puedan potenciar su efecto dañino y que son tan habituales como el paracetamol.

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En la fase más inicial del daño hepático, cuando se trata de hígado graso o hepatitis leve, el abandono del alcohol evita la progresión del daño e incluso puede revertirse. Las hepatitis agudas por el alcohol necesitan hospitalización, tratamiento nutricional y a veces con corticoides.

Sin embargo, en fases avanzadas, con cirrosis, el daño es irreversible. En estos casos, el abandono del alcohol disminuye, aunque no lo suprime, el riesgo de poder desarrollar un cáncer de hígado o bien otras complicaciones de la cirrosis, como la aparición de líquido en el abdomen, hemorragias digestivas, encefalopatía hepática, etc. El trasplante hepático es una opción en situaciones de muy mala función hepática y siempre que la persona no beba nada de alcohol desde hace más de seis meses.

Muy pocos países utilizan políticas eficaces para reducir la mortalidad y prevenir las enfermedades y las lesiones causadas por el consumo de alcohol. Desde 1999, cuando la OMS comenzó a informar sobre las políticas del alcohol, al menos 34 países han adoptado algún tipo de política oficial para reducir su consumo.

Las restricciones en la comercialización del alcohol y en su utilización al conducir han aumentado, sin embargo no existen estrategias claras en la mayoría de las medidas preventivas adoptadas. Muchos países tienen políticas deficientes en materia de alcohol y de programas de prevención.

 

Referencia

https://asscat-hepatitis.org/el-consumo-de-alcohol-provoca-tres-sindromes-en-el-higado/

Artículo de Divulgación revisado y adaptado por el Dr. Jorge Luis Poo. Hepatólogo Clínico, miembro del Comité Editorial de tu portal AMHIGO y fundador del Grupo Mexicano para el Estudio de las Enfermedades Hepáticas.