¿Puede una dieta rica en fibra ayudar a disminuir la fibrosis hepática?
- Escrito por Dr. Jorge Luis Poo
- Publicado en Nutrición y ejercicio
La Enfermedad Hepática por Esteatosis Metabólica (EHEM) se caracteriza por la acumulación excesiva de grasa en el hígado y se encuentra estrechamente relacionada con alteraciones metabólicas como obesidad, diabetes mellitus tipo 2, hipertensión arterial y niveles anormales de grasas en la sangre. Cuando la EHEM y la diabetes mellitus tipo 2 (DM2) se presentan juntas, pueden favorecerse mutuamente y aumentar el riesgo de complicaciones. Una de las más importantes es la fibrosis hepática, es decir, la formación progresiva de tejido cicatricial en el hígado. En las personas con diabetes, esta fibrosis puede avanzar con mayor rapidez y, en etapas avanzadas, contribuir al desarrollo de cirrosis, insuficiencia hepática e incluso cáncer de hígado.
La alimentación desempeña un papel fundamental en el tratamiento de la EHEM. Entre los componentes de la dieta que han despertado especial interés se encuentra la fibra dietética. Además de favorecer la salud intestinal, la fibra puede aumentar la sensación de saciedad, hacer más lenta la absorción de carbohidratos y disminuir las elevaciones de glucosa después de comer. Estudios previos también han relacionado un mayor consumo de fibra con mejorías en algunos indicadores metabólicos y hepáticos. Sin embargo, todavía existen dudas sobre cuánta fibra sería necesaria para obtener estos beneficios y si aumentar su consumo podría influir directamente en la fibrosis hepática.
Ante esta situación, Xi-Shuang Chen y colaboradores del departamento de Endocrinología y Metabolismo del Hospital Shidong del Distrito de Yangpu de Shanghái, Shanghái, China realizaron un ensayo clínico para investigar si complementar la alimentación con fibra podía mejorar el control metabólico y algunos indicadores relacionados con fibrosis hepática en personas con diabetes tipo 2 y MASLD.
Objetivo
Evaluar el efecto de una intervención con fibra dietética sobre el control de la glucosa y los indicadores relacionados con fibrosis hepática en pacientes con diabetes mellitus tipo 2 y MASLD, así como comparar los efectos de dos cantidades diferentes de fibra: 12 y 24 gramos adicionales al día.
Metodología
Se realizó un ensayo clínico aleatorizado y controlado. Participaron adultos de entre 40 y 70 años con diabetes mellitus tipo 2 y EHEM. Inicialmente fueron asignados 114 participantes y 98 completaron las 12 semanas del estudio.
Los participantes fueron distribuidos aleatoriamente en tres grupos:
- Grupo control: recibió educación convencional sobre diabetes, incluyendo recomendaciones sobre alimentación, ejercicio, tratamiento y vigilancia de la glucosa.
- Grupo de 12 g de fibra: recibió la misma educación más un suplemento que aportaba 12 gramos diarios de fibra dietética.
- Grupo de 24 g de fibra: recibió la misma educación más 24 gramos diarios de fibra dietética. Fiber to reduce liver fibrosis.…
El suplemento contenía una combinación de fibra soluble e insoluble procedente de diferentes ingredientes, entre ellos dextrina resistente, inulina, oligofructosa, salvado de trigo y avena, chía, quinoa, centeno y otros cereales.
Durante las 12 semanas se evaluaron, entre otros parámetros, la glucosa en ayuno, hemoglobina glucosilada (HbA1c), resistencia a la insulina, lípidos, enzimas hepáticas y algunos indicadores relacionados con fibrosis.
Para valorar esta última se utilizaron principalmente el índice FIB-4, una herramienta no invasiva calculada a partir de la edad y estudios de laboratorio, y la elastografía transitoria (FibroScan), que permite medir la rigidez del hígado.
Al inicio del estudio, la alimentación aportaba aproximadamente 2,300 kcal al día, distribuidas en 45% de carbohidratos, 15% de proteínas y 34–37% de grasas. La actividad física fue similar entre los grupos; los participantes registraron diariamente el tipo de ejercicio realizado, su duración e intensidad, pero el estudio no especifica cuáles actividades practicaban, cuánto tiempo duraban ni a qué intensidad, y tampoco se indicó una rutina de ejercicio específica durante la intervención.
Resultados
Después de 12 semanas, los mayores beneficios se observaron entre quienes recibieron 24 gramos adicionales de fibra al día.
Mejor control de la glucosa: Ambos grupos que recibieron fibra presentaron una mayor reducción de la HbA1c que el grupo control; sin embargo, la diferencia estadísticamente significativa frente al control se observó en el grupo de 24 g diarios.
La HbA1c disminuyó en promedio:
- 0.6 puntos porcentuales en el grupo control.
- 1.1 puntos en el grupo de 12 g.
- 1.6 puntos en el grupo de 24 g.
Además, el grupo de 24 g presentó una reducción significativa de la glucosa en ayuno y de la resistencia a la insulina.

Mejoría en indicadores relacionados con fibrosis hepática: Uno de los hallazgos más interesantes estuvo relacionado con la salud del hígado. Los dos grupos que recibieron fibra mostraron una reducción significativa del índice FIB-4, aunque la disminución fue mayor en el grupo que recibió 24 g. Además, únicamente en el grupo de 24 g diarios se observó una reducción significativa de la rigidez hepática medida mediante elastografía, así como una disminución de ferritina.

También mejoraron las enzimas del hígado: En el grupo que recibió 24 g diarios se observaron reducciones significativas de tres enzimas utilizadas habitualmente para evaluar alteraciones hepáticas AST, ALT y GGT. En comparación con el inicio del estudio, las disminuciones promedio fueron de aproximadamente 10.4 U/L para AST, 9.1 U/L para ALT y 11.4 U/L para GGT.
Beneficios en triglicéridos y colesterol: Los triglicéridos disminuyeron significativamente en ambos grupos que recibieron fibra en comparación con el grupo control. El colesterol total también disminuyó, aunque la diferencia significativa frente al control se observó principalmente con la dosis de 24 g.
¿Hubo efectos secundarios?
La intervención fue, en general, bien tolerada. Tres participantes del grupo de 24 g reportaron distensión abdominal leve durante las primeras horas después de consumir la fibra. Las molestias fueron tolerables y no afectaron sus actividades cotidianas. No se registraron otros efectos adversos graves.

Discusión
Los resultados sugieren que aumentar el consumo de fibra dietética podría aportar beneficios metabólicos y hepáticos en personas que viven con diabetes tipo 2 y EHEM, y que estos efectos podrían ser mayores con una cantidad más elevada de fibra. Existen diferentes mecanismos que podrían explicar estos resultados. La fibra puede hacer más lenta la absorción de carbohidratos, disminuir las elevaciones de glucosa después de comer, aumentar la saciedad y mejorar la sensibilidad a la insulina. Además, puede modificar favorablemente la microbiota intestinal, cuyas bacterias fermentan determinados tipos de fibra y producen ácidos grasos de cadena corta, sustancias que podrían participar en la regulación metabólica y de la inflamación.
Esta relación entre intestino e hígado resulta particularmente interesante. Una alteración de la barrera intestinal puede facilitar la exposición del hígado a productos bacterianos que favorecen inflamación y daño hepático. Por ello, los efectos de la fibra sobre la microbiota y sus metabolitos podrían ser una de las vías por las que se producen beneficios en la EHEM. Sin embargo, estos resultados deben interpretarse con cautela. El estudio tuvo una duración de apenas 12 semanas, incluyó un número relativamente pequeño de participantes y no registró de manera sistemática toda la ingesta de energía y nutrientes durante la intervención. Los propios autores reconocen que estos factores podrían haber influido en los resultados y que el estudio no permite establecer una relación causal directa entre una dieta alta en fibra y la reversión de la fibrosis hepática.
Conclusión
Este estudio aporta evidencia interesante sobre el posible papel de la fibra dietética como complemento del tratamiento de pacientes con diabetes tipo 2 y EHEM. Después de 12 semanas, añadir fibra a la alimentación se relacionó con mejor control de la glucosa y con cambios favorables en algunos indicadores de salud hepática. Los resultados fueron particularmente notorios con 24 gramos adicionales de fibra al día, cantidad con la que se observaron mejorías en HbA1c, resistencia a la insulina, enzimas hepáticas, FIB-4 y rigidez hepática. No obstante, los autores mencionan que esto no significa que consumir 24 gramos de un suplemento de fibra pueda considerarse un tratamiento establecido para revertir la fibrosis hepática. Se necesitan estudios más grandes y de mayor duración que permitan determinar si estas mejorías se mantienen en el tiempo y, sobre todo, si realmente se traducen en una menor progresión de la enfermedad.
Mientras tanto, los resultados refuerzan un mensaje sencillo: la calidad de nuestra alimentación también importa para la salud del hígado, y consumir suficiente fibra puede formar parte de un estilo de vida saludable.
Referencia
- Chen XS, Liu HZ, Huang F, Meng J, Fang JX, Han Y, et al. Impact of a high dietary fiber cereal meal intervention on the progression of liver fibrosis in T2DM with MASLD. Frontiers in Endocrinology. 2025;16:1623136. doi: 10.3389/fendo.2025.1623136.
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