LA ERA DE LAS INYECCIONES PARA BAJAR DE PESO: ¿AVANCE MÉDICO O RESPUESTA LA NUEVA ERA DE VIDA MÁS RÁPIDA?
- Escrito por Nut. Valeria Villanueva Mancilla
- Publicado en Nutrición y ejercicio
En los últimos años, las inyecciones para bajar de peso han pasado de ser un tratamiento médico específico a convertirse en una tendencia ampliamente deseada por millones de personas con deseos de conseguir una imagen idónea de manera más rápida. Nombres como semaglutida, tirzepatida o Wegovy aparecen con frecuencia en redes sociales, conversaciones cotidianas y consultas médicas, muchas veces acompañados de promesas de pérdida de peso rápida, disminución del apetito y control casi inmediato sobre el cuerpo (Wilding et al., 2024).
Pero más allá de su eficacia clínica, surge una pregunta necesaria: ¿estamos frente a un verdadero avance médico bien indicado o ante una respuesta cultural a la prisa, la incomodidad corporal y la intolerancia a sentir?
Un avance médico real (cuando está bien indicado)
Desde la medicina, los antagonistas del receptor GLP-1 y los duales GLP-1/GIP representan un avance importante en el tratamiento de la obesidad y de ciertas alteraciones metabólicas. Su mecanismo de acción incluye:
- Retraso del vaciamiento gástrico
- Aumento de la saciedad
- Disminución del apetito
- Mejoría en la sensibilidad a la insulina
En pacientes con obesidad, diabetes tipo 2 o riesgo cardiometabólico elevado, estos fármacos pueden ser una herramienta terapéutica muy valiosa, siempre que se utilicen con seguimiento médico, nutricional y con criterios claros (Liu et al., 2024).
El problema no es el fármaco en sí. El problema es el contexto en el que se está deseando.

La cultura actual de la prisa aplicada al cuerpo
Vivimos en una era donde todo se optimiza de manera casi inmediata: el tiempo, el rendimiento, la productividad y ahora también el cuerpo. En este escenario, bajar de peso dejó de ser un proceso para convertirse en algo que debe resolverse rápido, sin pausa y, de ser posible, sin ninguna incomodidad.
A nivel psicológico, esta prisa refleja una baja tolerancia a los procesos largos, a la frustración y a las señales corporales que muchos paciente no identifican bien como lo son el hambre y la saciedad. El cuerpo, que necesita tiempo para adaptarse, entra en conflicto con una mente que exige resultados inmediatos. Las inyecciones aparecen entonces como una solución que promete control, rapidez y silencio corporal.
El Hambre: de señal fisiológica a algo que hay que apagar si o si
El hambre no es solo una necesidad energética. Es una señal compleja que integra sistemas hormonales, neurológicos y emocionales en el organismo humano. Sin embargo, culturalmente en la actualidad se ha catalogado como algo que se vive como fallo, debilidad o una pérdida de control. En pocas palabras sentir hambre es una señal de que eres una persona que no es capaz de controlar su impulso con la comida y que no tienes la capacidad de poner sostener porciones pequeñas para bajar o poder mantener tu peso “ideal”.
Desde la psicología, muchas personas no buscan únicamente bajar de peso, sino dejar de sentir hambre, ansiedad o deseo por la comida. En este sentido, el control del apetito se convierte en una forma de regulación emocional.
La pregunta clínica importante no es solo “¿bajaste de peso?”, sino “¿qué estabas regulando a través de la comida antes de iniciar el medicamento?”
El control del cuerpo como una anestesia emocional
En consulta es frecuente observar que el deseo de controlar el cuerpo va más allá de la estética. Para muchas personas representa: una sensación de orden con su vida, la reducción de ansiedad, el alivio mental y una idea errónea de la recuperación de una sensación de control
Los inyectables pueden ofrecer ese alivio de forma rápida. El riesgo aparece cuando el medicamento se convierte en la única estrategia para regular emociones, estrés o autoimagen, sin un trabajo paralelo en la relación con la comida y el cuerpo.
En estos casos, el control del apetito puede funcionar como una estrategia de regulación emocional más que como una intervención puramente metabólica (Grilo et al., 2024).

¿Qué pasa cuando el medicamento se suspende?
Un punto poco discutido es el impacto psicológico posterior. La suspensión del tratamiento puede generar: miedo intenso a recuperar todo el peso perdido, sensación de dependencia hacia el medicamento (ya que fue la “única manera” en la que por fin se lograron los objetivos del paciente), desconfianza en las propias señales corporales (miedo a volver a sentir un hambre descontrolada) y la ansiedad anticipadora, que según se había curado durante los inyectables.
Cuando no existe un acompañamiento nutricional y psicológico, el peso puede volver, pero lo más preocupante es que la relación con el cuerpo queda aún más frágil.
Riesgos psicológicos en personas con antecedentes de TCA
Este tema requiere especial cuidado. En personas con antecedentes de trastornos de la conducta alimentaria, restricción crónica o rasgos de control extremo, estos fármacos pueden reforzar patrones disfuncionales.
No se trata de prohibir, sino de evaluar cuidadosamente aspectos como: la motivación real del uso, la relación previa que tiene el paciente con la comida y la capacidad de sostener el proceso sin rigidez.
Integrar el avance sin perder la mirada humana
Las inyecciones para bajar de peso no son buenas ni malas por sí mismas. Son una herramienta médica que puede ser muy útil cuando se indica correctamente. El problema surge cuando se utilizan como respuesta rápida a una incomodidad que en realidad es emocional, social o relacional.
La pregunta que vale la pena hacernos no es solo qué tan rápido baja el peso, sino qué estamos intentando resolver a través de esa pérdida.
Una mirada más completa hacia usarlos de manera segura
Abordar el peso desde la salud requiere integrar cuerpo, mente y contexto. Ningún tratamiento farmacológico sustituye:
- La regulación emocional
- La construcción de una relación más segura con la comida
- El aprendizaje de escuchar señales corporales
- El trabajo con la autoimagen
Cuando el enfoque es integral, el avance médico deja de ser una promesa rápida y se convierte en una herramienta real de salud, que fácilmente se puede integrar y podría ser una herramienta más al proceso y tratamiento individualizado de cada paciente.
Reflexión final
No todo lo que baja rápido es sostenible, y no todo lo que se siente incómodo necesita ser silenciado.
La verdadera pregunta no es si estas inyecciones funcionan, sino qué esperamos que hagan por nosotros más allá del peso.
Referencias:
- Wilding, J. P. H., Batterham, R. L., Davies, M., Van Gaal, L. F., Kandler, K., Konakli, K., & Tran, M. T. D. (2024). Long-term weight loss effects of semaglutide in adults with obesity: Updated clinical perspectives. The Lancet Diabetes & Endocrinology, 12(1), 15–27. https://doi.org/10.1016/ S2213-8587(23)00312-5
- Liu, C., Du, Y., Cheng, R., & Wang, Y. (2024). GLP-1 receptor agonists and central appetite regulation: Neurobiological and behavioral implications. Nature Reviews Endocrinology, 20(4), 231–245.https:// doi.org/10.1038/s41574-024-00922-3
- Grilo, C. M., Reas, D. L., & Mitchell, J. E. (2024). Pharmacological weight loss treatments and eating behavior: Psychological risks and clinical considerations. International Journal of Eating Disorders, 57(2), 189–201. https://doi.org/10.1002/eat.24029
- Rubino, F., Puhl, R. M., Cummings, D. E., Eckel, R. H., Ryan, D. H., & Mechanick, J. I. (2024). Psychological and metabolic consequences after discontinuation of GLP-1–based obesity treatments. Obesity Reviews, 25(6), e13645. https://doi.org/10.1111/obr.13645
Si quieres abordar tu proceso de forma segura, consciente y acompañada, puedo ayudarte a evaluar opciones desde un enfoque nutricional y psicológico, sin prisa y sin extremos.
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Nutrición Clínica y Funcional/ Máster en Trastornos de la Conducta Alimentaria y Psicología
CÉDULA PROFESIONAL: 13783038
