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jueves, 29 enero 2026
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Subir escaleras como estrategia preventiva en diabetes tipo 2

La diabetes mellitus tipo 2 (DM2) representa uno de los principales problemas de salud pública a nivel mundial debido a su alta prevalencia, su progresión silenciosa y su asociación con múltiples complicaciones cardiovasculares, renales y metabólicas. El desarrollo de DM2 está determinado por una compleja interacción entre factores genéticos y ambientales, dentro de los cuales el estilo de vida juega un papel fundamental. A pesar de los avances en farmacoterapia y estrategias de prevención, la incidencia de DM2 continúa en aumento, lo que ha impulsado la búsqueda de intervenciones simples, accesibles y costo-efectivas que puedan incorporarse fácilmente a la vida cotidiana.

La actividad física regular es uno de los pilares más importantes en la prevención de la DM2, ya que mejora la sensibilidad a la insulina, favorece el control del peso corporal y optimiza el metabolismo de la glucosa. Sin embargo, una gran proporción de la población no cumple con las recomendaciones internacionales de ejercicio, ya sea por falta de tiempo, motivación o acceso a espacios adecuados. En este contexto, las actividades físicas incidentales (aquellas que forman parte de la vida diaria y no requieren equipamiento especial) han cobrado especial interés en la investigación científica.

Subir escaleras es una forma de actividad física breve, accesible y de intensidad moderada a vigorosa, que puede realizarse en entornos urbanos, laborales y domésticos. Estudios previos han demostrado que el uso habitual de escaleras se asocia con mejoras en la aptitud cardiorrespiratoria, el perfil lipídico y la presión arterial. No obstante, la evidencia sobre su relación directa con la incidencia de DM2, especialmente considerando la predisposición genética individual, ha sido limitada.

 subiendo escaleras

La predisposición genética a la DM2 puede estimarse mediante puntajes de riesgo genético, los cuales integran múltiples variantes genéticas asociadas con la enfermedad. Estos puntajes permiten identificar individuos con mayor susceptibilidad biológica, aunque no determinan de manera absoluta el desarrollo de la enfermedad. Por ello, resulta crucial analizar si conductas simples como subir escaleras pueden modificar el riesgo de DM2 incluso en personas con alta carga genética.

El objetivo principal del estudio de Wu y colaboradores fue evaluar la asociación entre la frecuencia de subir escaleras y el riesgo de desarrollar DM2 en una gran cohorte poblacional, así como explorar si esta asociación se ve modificada por el nivel de predisposición genética. Este enfoque resulta particularmente relevante para el diseño de estrategias de prevención personalizadas y basadas en hábitos cotidianos.

Metodología

El Dr. Yuanjue Wu y colaboradores del  Departamentos de Nutrición y Salud Pública de la Facultad de Medicina Tongji, Universidad de Ciencia y Tecnología de Huazhong, Wuhan, China, realizaron un estudio de cohorte prospectivo utilizando datos del Biobanco del Reino Unido, una base de datos poblacional que incluye información genética, clínica y de estilo de vida de más de medio millón de adultos del Reino Unido. Para este análisis se incluyeron participantes sin diagnóstico previo de diabetes al inicio del estudio, con información completa sobre el uso de escaleras y datos genéticos disponibles.

La exposición principal fue la frecuencia diaria de subir escaleras, evaluada mediante un cuestionario autoadministrado. Los participantes reportaron cuántos tramos de escaleras subían habitualmente al día, y con base en esto se clasificaron en diferentes categorías (por ejemplo, baja, moderada y alta frecuencia).

La predisposición genética a DM2 se estimó mediante un puntaje de riesgo genético poligénico, construido a partir de múltiples variantes genéticas previamente asociadas con la enfermedad. Los participantes se agruparon en categorías de riesgo genético bajo, intermedio y alto.

El desenlace principal fue la incidencia de diabetes tipo 2 durante el periodo de seguimiento, identificada mediante registros médicos, diagnósticos hospitalarios y autoinformes validados. El tiempo de seguimiento fue de varios años, lo que permitió evaluar el desarrollo de nuevos casos de DM2.

Resultados

  • Durante el periodo de seguimiento se identificaron miles de casos incidentes de DM2. Los resultados mostraron una asociación inversa clara entre la frecuencia de subir escaleras y el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. En comparación con los individuos que reportaban subir pocos o ningún tramo de escaleras al día, aquellos que subían escaleras con mayor frecuencia presentaron un riesgo significativamente menor de DM2.
  • Este efecto protector se mantuvo incluso después de ajustar por otros factores de estilo de vida y por la actividad física total, lo que sugiere que subir escaleras aporta beneficios independientes. Además, se observó una relación dosis–respuesta, es decir, a mayor número de tramos de escaleras subidos diariamente, menor fue el riesgo de desarrollar DM2.
  • Al analizar la interacción con el riesgo genético, los autores encontraron que el beneficio de subir escaleras se observó en todos los niveles de predisposición genética. Sin embargo, el efecto absoluto fue particularmente relevante en individuos con alto riesgo genético, quienes presentaron una reducción sustancial del riesgo cuando realizaban esta actividad de forma regular.
  • Estos hallazgos indican que la actividad física incidental puede atenuar, aunque no eliminar completamente, el riesgo conferido por la genética. El análisis conjunto mostró que las personas con alto riesgo genético y baja actividad de subir escaleras tuvieron el mayor riesgo de DM2, mientras que aquellas con alto riesgo genético pero alta frecuencia de subir escaleras redujeron notablemente su probabilidad de desarrollar la enfermedad.

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Conclusión

El estudio de Wu y colaboradores proporciona evidencia sólida de que subir escaleras de manera habitual se asocia con un menor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 en adultos, independientemente de otros factores de estilo de vida y del nivel de predisposición genética. Este hallazgo refuerza la importancia de promover actividades físicas simples y accesibles como parte de las estrategias de prevención de enfermedades metabólicas.

Un aspecto particularmente relevante es que incluso las personas con alta susceptibilidad genética pueden beneficiarse de esta práctica cotidiana, lo que subraya el mensaje de que la genética no es un destino inevitable y que las decisiones diarias tienen un impacto significativo en la salud metabólica.

Desde una perspectiva de salud pública, fomentar el uso de escaleras en entornos laborales, residenciales y urbanos podría representar una intervención sencilla, de bajo costo y con alto potencial de impacto. Para profesionales de la salud, estos resultados respaldan la recomendación de integrar mensajes prácticos y realistas sobre actividad física incidental en la educación de pacientes, especialmente en aquellos con riesgo elevado de diabetes tipo 2.

Referencias:

  1. Wu Y, Luo M, Tan X, Chen L. Stair climbing, genetic predisposition, and the risk of incident type 2 diabetes: A large population-based prospective cohort study. J Sport Health Sci. 2023 Mar;12(2):158-166.
  2. Whittaker AC, Eves FF, Carroll D, et al. Daily stair climbing is associated with decreased risk for the metabolic syndrome. BMC Public Health. 2021;21:923.
  3. Sanchez-Lastra MA, Ding D, Dalene KE, Del Pozo Cruz B, Ekelund U, Tarp J. Stair climbing and mortality: A prospective cohort study from the UK Biobank. J Cachexia Sarcopenia Muscle. 2021;12:298–307.
  4. American Diabetes Association Prevention or delay of Type 2 diabetes: Standards of medical care in diabetes-2021. Diabetes care. 2021;44(Suppl.1):S34–S39.