Seguridad de la página de inicio
jueves, 08 enero 2026
Log in

¿Tomar o no tomar café?: mitos y evidencias científicas

Desde la antigüedad, se han mencionado numerosas virtudes del café: energizante para iniciar el día y tener una mayor resistencia muscular; estimulante para prolongar el estado de alerta mental y la concentración; diversas  propiedades medicinales sobre la digestión y aliviar dolores hasta propiedades cardiotónicas y hasta antitumorales. Pero también se ha hablado del riesgo de gastritis, de reflujo, de taquicardia o de arritmias. Por ello, más allá de los mitos, en este artículo entérate de las diversas propiedades atribuidas a este maravilloso vegetal.

El café no solo es aroma y compañía: es una de las bebidas más consumidas del planeta. Por eso, su impacto en la salud importa. En una revisión publicada en 2025, Ryan C. Emadi y Farin Kamangar, de la Escuela de Medicina, de la West Virginia University y de la Morgan State University, reúnen décadas de investigación y actualizan lo que sabemos sobre café, enfermedad y bienestar.

Objetivo de la revisión:

Ofrecer una visión clara, actual y práctica sobre beneficios, posibles riesgos y precauciones, incluyendo el efecto del café en mortalidad, enfermedades crónicas y aspectos cotidianos como sueño, hidratación y rendimiento.

Metodología

Se trata de una revisión narrativa: una especie de “mapa” construido a partir de grandes estudios de seguimiento (cohortes prospectivas), metaanálisis y algunos ensayos clínicos. Este enfoque permite mirar patrones consistentes en millones de personas a lo largo del tiempo.

Resultados y puntos clave del café

Decidimos incluir al menos 7 temas, algunos en forma de preguntas: 

1) ¿El café “hace daño”?
En general, la evidencia moderna coincide en algo tranquilizador: el consumo moderado suele ser más beneficioso que dañino en la mayoría de adultos. Lo que más se repite en los estudios es que tomar alrededor de 3 a 5 tazas al día se asocia con menor mortalidad total.

2) ¿El café realmente influye en vivir más tiempo?

Una de las formas más claras de evaluar si un alimento o bebida es beneficioso para la salud es observar su relación con la mortalidad general, es decir, con el riesgo de morir por cualquier causa. En este punto, la evidencia científica sobre el café es notablemente consistente.

La revisión de Emadi y Kamangar resume resultados de grandes estudios prospectivos realizados en Estados Unidos, Europa y Asia, que en conjunto han seguido a millones de personas durante décadas. De manera repetida, estos estudios muestran que quienes consumen café de forma habitual presentan un menor riesgo de muerte por cualquier causa en comparación con quienes no lo consumen.

El beneficio se observa sobre todo con un consumo moderado, generalmente entre 3 y 5 tazas al día. En ese rango, la reducción del riesgo de mortalidad suele situarse entre 10 y 20%, una magnitud comparable a la observada con otros hábitos saludables ampliamente recomendados. Este hallazgo se ha mantenido incluso después de ajustar por factores como edad, tabaquismo, consumo de alcohol, actividad física y peso corporal, lo que refuerza la solidez de la asociación.

3) ¿Se asocia el café con menor o mayor frecuencia de algunas enfermedades crónicas?
La revisión describe asociaciones favorables con menor riesgo de enfermedad cardiovascular, diabetes tipo 2, ictus, problemas respiratorios, deterioro cognitivo y, de forma llamativa, posible reducción del riesgo de algunos cánceres (por ejemplo hígado y endometrio/útero). Importante: estos son datos principalmente observacionales; hablan de “asociación”, no de garantía individual. Algunas considereaciones específicas:

a. Café y fibrosis hepática:  Estudios observacionales y metaanálisis muestran que los consumidores habituales de café presentan menor riesgo de fibrosis hepática.

b. Café y carcinoma hepatocelular: El artículo señala que múltiples estudios y metaanálisis muestran que el consumo de café se asocia con una reducción sustancial del riesgo de carcinoma hepatocelular (HCC). Esta asociación se observa en distintas poblaciones y con una relación dosis–respuesta: a mayor consumo moderado de café, menor riesgo de cáncer hepático

4) ¿Cual de las opciones impacta más: con cafeína o descafeinado?
Los beneficios se han visto con café con cafeína y descafeinado, lo cual sugiere que no todo depende de la cafeína: también influyen otros compuestos del café y sus efectos metabólicos.

¿Por qué el descafeinado también puede ser beneficioso? El café contiene cientos de sustancias bioactivas, entre ellas polifenoles y otros compuestos antioxidantes, que participan en:

  • la reducción de la inflamación,
  • la mejora del metabolismo de la glucosa,
  • y la protección de órganos como el hígado.

Estos mecanismos se observan incluso cuando la cafeína está ausente, lo que explica por qué el descafeinado no “pierde” automáticamente su valor para la salud.

Rico cafe

¿Entonces para qué sirve la cafeína? La cafeína sí aporta efectos específicos, principalmente:

  • mayor estado de alerta y concentración,
  • incremento leve de la actividad física diaria,
  • mejora del rendimiento físico,
  • y, en algunos contextos, mejor función pulmonar.

Sin embargo es importante aclarar sobre efectos predecibles e impredescibles; en los primeros podrìamos hablar de sus beneficios a largo plazo sobre reducción de la mortalidad y de la aparición de algunas enfermedades crónicas; en los impredecibles existen algunos síntomas que pueden resultar indeseables (ansiedad, insomnio, palpitaciones).

¿Quién podría preferir descafeinado? Según la lógica clínica derivada del artículo:

  • personas con insomnio, ansiedad o sensibilidad a la cafeína,

  • pacientes que desean tomar café por la tarde o noche,

  • adultos mayores con efectos adversos a estimulantes, pueden optar por café descafeinado sin renunciar a posibles beneficios

El artículo permite afirmar con tranquilidad que el café no es “saludable solo por la cafeína". Ambos tipos (descafeinado y cafeinado) pueden formar parte de una dieta equilibrada; la elección debe basarse en tolerancia individual, horario de consumo y objetivos personales, más que en miedo o mitos.

5) ¿Qué pasa si agrego azúcar y crema?
Un punto muy útil para pacientes: el café puede ser “saludable”, pero el exceso de azúcar y grasas añadidas puede borrar parte del beneficio. En otras palabras: no es lo mismo café que “postre líquido”.

6) ¿Existen algunas precauciones reales (sin alarmismo)?

Embarazo: se aconseja limitar cafeína a ≤200 mg/día (alrededor de dos tazas de café regular).

Sueño y ansiedad: en algunas personas, demasiado café puede empeorar insomnio, palpitaciones o nerviosismo; aquí manda la tolerancia individual.

7) ¿Qué tanto es tanto? cuales son los valores habituales de cafeína en un café y cuantos se recomienda tomar?

Un café regular contiene aproximadamente 80–120 mg de cafeína por una taza de 200 mL. En el artículo se menciona como referencia práctica que una taza estándar aporta alrededor de 100–110 mg de cafeína, cifra utilizada para estimar efectos sobre sueño y rendimiento. En términos clínicos, 3–5 tazas/día equivalen a ≈300–500 mg de cafeína, el rango donde se observan los mayores beneficios sobre mortalidad en los estudios poblacionales.

El café descafeinado no es completamente libre de cafeína. Habitualmente contiene entre 2 y 5 mg por taza. El artículo subraya que, a pesar de esta cantidad mínima, el café descafeinado mantiene asociaciones favorables con menor mortalidad, lo que refuerza la idea de que los beneficios del café no dependen solo de la cafeína. Algunos compuestos preentes en el café, más alla de la cafeína incluyen: 

a. Ácidos clorogénicos (polifenoles): son potentes antioxidantes presentes en altas concentraciones en el café, incluso en el descafeinado.Se asocian con:

  • reducción de la inflamación,
  • mejor metabolismo de la glucosa,
  • menor riesgo de diabetes tipo 2.

Estos compuestos no se eliminan con la descafeinización, lo que ayuda a entender por qué el descafeinado mantiene asociaciones favorables con menor mortalidad.

b. Diterpenos (cafestol y kahweol): son lípidos bioactivos presentes en el café, sobre todo en preparaciones no filtradas.
El artículo menciona que estos compuestos:

  • tienen propiedades antiinflamatorias,
  • pueden inducir enzimas de detoxificación hepática,
  • podrían participar en la protección del hígado.

Aunque en exceso pueden elevar colesterol LDL, en cantidades habituales y en café filtrado su efecto parece netamente favorable en términos hepáticos

c. Trigonelina: es un alcaloide distinto de la cafeína, que:

  • contribuye a efectos antioxidantes,
  • puede influir en la sensibilidad a la insulina,
  • participa en la formación de compuestos aromáticos durante el tostado.

Permanecen en el café descafeinado y podría aportar beneficios metabólicos adicionales.

d. Melanoidinas (producto del tostado): durante el tostado se forman melanoidinas, compuestos con:

  • actividad antioxidante,
  • posible efecto prebiótico,
  • impacto positivo sobre la microbiota intestinal.

El artículo sugiere que estos compuestos podrían participar en los efectos sistémicos del café sobre inflamación y metabolismo. En conclusión, todos estos compuestos no se eliminan con la descafeinización, lo que ayuda a entender por qué el descafeinado mantiene asociaciones favorables con menor mortalidad.

Un café espresso (en una taza de ≈30 mL) contiene en promedio 60–80 mg de cafeína por toma. Notar que aunque el volumen es pequeño, la concentración es alta. Por eso, dos espressos pueden aportar una cantidad de cafeína similar a una taza grande de café regular.

Mensaje claro para pacientes:

Café regular: ~100 mg de cafeína por taza de 200 mL

Descafeinado: ~2–5 mg por taza

Espresso: ~60–80 mg por shot de una onza (30 mL)

Recordar que la tolerancia es individual, pero estas cifras permiten calcular fácilmente el consumo diario, algo especialmente útil en embarazo, insomnio, ansiedad o palpitaciones, temas que el artículo aborda con especial cautela.

Cafe salud

Conclusión

Para la mayoría de personas, el café en moderación puede formar parte de un estilo de vida saludable: aporta alerta mental, puede apoyar rendimiento y, según la evidencia resumida, se asocia con menor riesgo de varios desenlaces importantes incluyendo menor mortalidad, menor incidencia de algunas enfermedades crónicas. La clave clínica es simple: moderación, poca azúcar añadida y escuchar al cuerpo (especialmente si hay ansiedad, insomnio, embarazo o sensibilidad a la cafeína).

El Dr. Jorge Luis Poo, Hepatólogo clínico, alerta que las bebidas comerciales que combinan café con mezclas de jarabes con azúcares y grasas vegetales (a menudo en forma de cremas o aceites hidrogenados) conllevan riesgos significativos para la salud, principalmente por su alto contenido calórico y bajo valor nutricional. Si además del café se agregan pasteles o diversos tipos de postres, podríamos perder los beneficios arriba mencionados y cambiarlos por mayor desarrollo de enfermedades crónicas a largo plazo (obesidad, diabetes, hiperlipidemia, enfermedad cardiovascular, caries). 

Por otro lado, el artículo permite decir con fundamento que el café es una de las pocas intervenciones dietéticas asociadas de forma consistente con menor fibrosis hepática y menor riesgo de cáncer de hígado. Desde luego que no sustituye tratamientos ni cambios de estilo de vida, pero sí puede considerarse un aliado dentro de una estrategia integral de cuidado hepático.

 Cafe cremoso

Referencia:

1. Emadi RC, Kamangar F. Coffee’s impact on health and well-being. Nutrients. 2025;17:2558. doi:10.3390/nu17152558.

2. Niezen S, Mehta M, Jiang ZG, Tapper EB. Coffee Consumption Is Associated With Lower Liver Stiffness: A Nationally Representative Study. Clin Gastroenterol Hepatol. 2022 Sep;20(9):2032-2040.e6. 

3. Shan L, Zhao N, Wang F, Zhai D, Liu J, Lv X. Caffeine in Hepatocellular Carcinoma: Cellular Assays, Animal Experiments, and Epidemiological Investigation. J Inflamm Res. 2024 Mar 11;17:1589-1605. 

4. Singal AK, Wong RJ, Dasarathy S, Abdelmalek MF, Neuschwander-Tetri BA, Limketkai BN, Petrey J, McClain CJ. ACG Clinical Guideline: Malnutrition and Nutritional Recommendations in Liver Disease. Am J Gastroenterol. 2025 May 1;120(5):950-972. 

Nota aclaratoria: para la creación de la figura que aparece al final de este artículo de divulgación se utilizó la plataforma de diseño CANVA, con la ayuda de Chat GPT.