jueves, 13 diciembre 2018
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LA ACEPTACIÓN

Has escuchado alguna vez la frase: “En la aceptación está la cura”? Resulta cierta en todo sentido. Acceptatio es una palabra en latín que significa aprobar, aceptar; y Aceptación proviene de ella. Sin embargo, la definición se queda corto o me parece finalmente redundante para el propósito que nos ocupa.


La Aceptación que “cura”, es aquella que significa no pelearme con esa realidad, no esperar que no sea como es, sentir calma en notar que es un hecho que no puedo negar porque es. La Aceptación no significa: “me gusta”. La batalla viene cuando lucho en mi interior por negar los hechos que ya están ocurriendo, cuando espero que sea diferente, ideal y no real.
Cuando nos enfrentamos a situaciones de crisis (caos-desorden), como una enfermedad, una pérdida, un cambio repentino, lo que generalmente sucede al inicio es la negación de esa circunstancia como “protección” emocional tras el impacto.

Pero poco después deberemos esforzarnos por ver esa realidad y un día la vez dejar de negarla, dejar de esperar que sea distinta. Cuando me dan un diagnóstico y/o pronóstico desafortunado para lo que esperaría: “usted padece hepatitis C” –por ejemplo- habrá de concentrarse en las soluciones y no en el “problema”, donde muchas veces ese “problema” se traduce en la mejor manera de hacerme visible a mí mismo, prestarme atención, atenderme y dejarme ser atendido, aprender a conocerme, aprender a ser mi propio apoyo, a ser prioridad en mi vida.


Si no me esfuerzo por aceptar mi nueva situación tendré entonces dos problemas, el problema en sí que puede ser la enfermedad y también entonces mi enojo con la misma. Si siento enojo con mi enfermedad estoy sintiendo enojo contra mí mismo, voy en contra de mí mismo rechazándome y eso es alta traición. Algunas veces no podemos elegir la circunstancia pero siempre podemos elegir cómo enfrentarla. He escuchado lastimosamente frases como: “malditas rodillas”, “maldito hígado, me fallaste”…es lo peor que puedes hacer.

Contrariamente a esa actitud que oscurece la relación contigo mismo, agradecer será mejor opción. “Gracias por esforzarte hígado, gracias por haber trabajado duramente, ahora cuidaré de ti mucho más, te amo y te acepto”. ¿Notas en esta frase la importancia de la aceptación? Es el perfecto ejemplo donde no te peleas, no hay pugna. Hay una realidad displacentera cierto, pero tu actitud hace la diferencia.

Llevarás tu tratamiento medicamentoso como lo indique el especialista pero también cuidarás tu pensamiento y al elegir uno positivo- como el anterior- elevas niveles de ciertas hormonas y neurotransmisores que se sienten bien en el cuerpo y ayudarán a tu sistema inmune.

¿Ya has tratado con la negación, el enojo, la falta de aceptación? Bien, pues te invito entonces a tratar con la Aceptación, créeme, no tienes nada que perder.
Un abrazo y espero tus comentarios,

Lic. Psic. Samantha Urzua y Madrid
Tanatóloga y psicoterapeuta Gestalt