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lunes, 27 abril 2026
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Para pasear con tu alma: la opción saludable del nuevo parque ejidal de senderos

  • Escrito por Lic. Camilo Thompson Poo
  • Publicado en Expertos

Pensar un proyecto ecológico siempre tiene un componente de salud donde se involcran muchas personas. En este proyecto que te contamos está como principal motor las personas que les gusta caminar senderos o salir a recorridos de bicicleta de montaña. Ellos son los que han identificados hermosas senderos para admirar el desierto y el mar del Golfo de California por su deseo de disfrutar la naturaleza. En ente proyecto que te narramos, participaron propietarios de los terrenos que entendieron el valor de estas aportaciones para el uso colectivo. Adicionalmente se involucraron diversas asociaciones civiles y autoridades de protección de la naturaleza. Enteráte de los detalles en estas líneas. 

El origen: un expediente, un sueño y muchas horas de lectura

Cuando Ermanno Strepparola, de la Asociación de Senderos La Ventana y El Sargento (La VESTA), me pidió que analizara la viabilidad jurídica del proyecto, no imaginaba la magnitud de lo que estábamos por construir. Pero debo dar crédito a quien me puso en un inicio en este camino: mi amigo Pablo Castellanos, quien hace dos años me presentó a Ermanno en un sendero disfrutando de la bicicleta de montaña. Sin esa conversación, nada de esto habría comenzado. Tampoco sería posible sin el vinculo con Marina Hirales y su gran trabajo de integración de información junto con la Asociación Civil Alianza por la Regeneración de la Comunidad (ARCo), que junto con La VESTA ha sido pilar fundamental para estructurar este esfuerzo.

Me senté frente a la carpeta básica del Ejido El Sargento y su Anexo La Ventana: resoluciones presidenciales de 1949, actas de asamblea desde 1994, planos, padrones de ejidatarios… 117 nombres en el listado vigente del Registro Agrario Nacional.

La debida diligencia fue minuciosa. Revisamos 26 planos, 9 actas de la mesa directiva, documentos de 1949, 1978, 1994, 1999, 2006, 2008, 2024. Como abogado, entendí rápido que estábamos ante una oportunidad única: más de 2,651 hectáreas de tierras de uso común que podían transitar de un modelo de presión urbanística a uno de conservación activa. El polígono propuesto —543 hectáreas inicialmente, ajustadas finalmente a 200— representaba el 20.7% de las tierras de uso común.

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Un porcentaje significativo, sí, pero manejable y, sobre todo, estratégico. Identifiqué un reto importante: el rezago en la inscripción de actas ante el Registro Agrario Nacional. No era un obstáculo insalvable, pero sí una alerta. Como explico en la opinión jurídica, el notario Alejandro Davis nos advirtió que los tiempos de inscripción pueden superar los 12 meses. Pero los documentos existían, estaban certificados, y la voluntad de la asamblea era clara.

La figura legal: una servidumbre ecológica con alma

El contrato que diseñamos no es un arrendamiento, ni una cesión, ni una venta. Es una Servidumbre Voluntaria Ecológica: un gravamen real temporal —por 20 años— sobre las tierras de uso común. El Ejido sigue siendo dueño. Siempre. Lo que cambia es el uso: no se podrá urbanizar, no se podrá talar, no se podrá cazar. En contraprestación, La VESTA entrega un incentivo anual que ira incrementando hasta el año 20, administrado mediante un Fondo Semilla. Pero lo más hermoso de esta figura, lo que me emociona como conservacionista, es que los beneficiarios últimos no son las asociaciones ni el Ejido únicamente: son la población en general, los derechos colectivos difusos.

Cualquier persona podrá caminar, andar en bicicleta de montaña, acampar bajo las estrellas, observar la flora y fauna endémica. Y aquí viene un elemento clave: la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, a través del Área de Protección de Flora y Fauna Islas del Golfo de California, aceptó fungir como predio dominante. La Isla Cerralvo, con sus 160 kilómetros cuadrados de belleza insular, es ahora la beneficiaria jurídica de los servicios ambientales que generan estas 200 hectáreas conservadas frente a la misma.

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El oficio emitido el 2 de marzo de 2026 otorga la autorización. La directora del Área Natural Protegida nos felicitó y nos invitó a sumar esfuerzos para formar parte de las Áreas Destinadas Voluntariamente a la Conservación. Las últimas tres asambleas del ejido fueron momentos muy intensos para todos los involucrados. El contrato fue leído en su totalidad. Punto por punto, con la ayuda invaluable de la Procuraduría Agraria y la orientación de todos los abogados involucrados, fuimos despejando las dudas.

El resultado: votos mayoritarios a favor y ninguno en contra, lo cual se ratificó el 29 de marzo de 2026 y nos condujo a la firma el pasado 7 de abril de 2026. El acta asienta que los recursos se depositarán únicamente en la cuenta del Ejido, que el contrato es altruista, que cualquier persona o grupo que adquiera tierras en el futuro asumirá las mismas obligaciones por el tiempo de la servidumbre ecológica. Los ejidatarios entendieron que no estaban perdiendo su tierra: estaban ganando un activo económico natural, otorgado por voluntarios de La VESTA que aman la naturaleza, los paisajes y se divierten en sus senderos, que
revaloriza todo su territorio y el de las propiedades contiguas.

La noticia que recorrió la comunidad local y médica

Cuando los medios locales anunciaron que el Parque Ejidal era una realidad, supe que todo el trabajo silencioso había valido la pena. El Ejido de El Sargento eligió voluntariamente un camino de conservación en lugar del desarrollo inmobiliario. El actual comisariado ejidal y presidente de vigilancia bajo acuerdo de la asamblea general han creado historia en favor de las generaciones presentes y futuras. Proteger 200 hectáreas del mejor terreno para senderismo y bicicleta de montaña en Baja California no es cualquier cosa: es un legado que definirá a nuestra comunidad por los próximos 20 años y más allá. Sin construcciones, solo senderos, naturaleza y comunidad. Eso es exactamente lo que se firmó.

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El Parque Ejidal de Senderos “El Sargento” no solo resguarda paisajes y rutas de montaña; también protege el órgano más silencioso y vital de nuestro cuerpo: el hígado. Caminar sus senderos, respirar su aire limpio y reconectar con la tierra no es un lujo, es medicina preventiva. El ejercicio regular al aire libre reduce la grasa hepática, combate el estrés oxidativo y fortalece el metabolismo, mientras que la ausencia de urbanización evita la exposición a toxinas que dañan este órgano. Al decidir conservar sus tierras de uso común, el ejido no solo frena el desarrollo mal organizado, sino que ha creado una opción más para “la salud comunitaria” de Baja California Sur: un espacio gratuito donde las familias pueden activarse, los jóvenes pueden capacitarse como guías de bienestar y la asamblea ejidal puede destinar parte del incentivo anual a jornadas de detección temprana de enfermedades.

Mi visión de padre y ciudadano

Llegué a La Paz hace 10 años, chiapaneco de nacimiento, paceño por elección - “Chiapaceño”. Recuerdo como si fuera hoy el primer día que fui con mi hijo a los senderos del Sargento y La Ventana junto con Tulio, Toño, Diego, Mario y sus hijos. Emiliano tenía entonces 10 años. Montaba su bicicleta con una mezcla de asombro y torpeza, y yo iba detrás, mirando el sol hundirse en las montañas del Golfo, con los rayos del sol puestos en la isla Cerralvo poniendola al rojo vivo, las pitahayas dulces al borde del camino, el vuelo de las aves residentes y migratorias al avanzar por sus senderos. Esa belleza escénica —que el contrato menciona como un servicio cultural— la hemos seguido disfrutando juntos durante toda su adolescencia y hasta ahora, que ya es un joven.

Esa vista, ese viento, esa tierra, es la misma que quiero que mis nietos y los hijos de mis nietos puedan seguir disfrutando. Hoy, cuando pienso en el parque, imagino a las familias paseando, a los jóvenes aprendiendo a ser guías certificados, a los ejidatarios recibiendo el incentivo anual y decidiendo en asamblea como usar los beneficios del contrato para la colectividad, ya sea para infraestructura, para gastos médicos, o para capacitación en el beneficio colectivo será lo mejor. El parque es gratuito paratodos, pero su éxito a largo plazo depende de nosotros. La invitación está hecha: involucrarse, donar, ser parte.

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Y aquí viene un mensaje que mi mentor, George Wallace, me repetía siempre: "Hay que ser ciudadanos del lugar donde vivimos, sin importar de dónde somos". Yo soy de Chiapas, pero La Paz es mi hogar. Y como ciudadano de este lugar, me llena de orgullo haber puesto mi conocimiento legal al servicio de un proyecto que trasciende colores políticos, orígenes y generaciones.

Un legado para 20 años y ojalá para siempre

El contrato vence en 2046. Pero yo espero —y trabajaré para— que se renueve. Mientras tanto, en estos 20 años, cientos de miles de personas podrán recorrer los más de 40 kilómetros de senderos, acampar, observar la biodiversidad. Los jóvenes del ejido tienen ahora una oportunidad enorme: capacitarse como guías de naturaleza, como operadores de turismo de bajo impacto, como guardianes de su propio territorio.

El Parque Ejidal de Senderos "El Sargento" no es solo un contrato. Es la demostración de que el derecho agrario y ambiental pueden abrazarse para crear algo más grande que el papel sellado. Es la prueba de que un ejido, dos asociaciones civiles y una reserva federal pueden caminar juntos. Es, sobre todo, el legado de una comunidad marino costera que decidió conservar para prosperar junto a su tierra y el mar.

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Daniel Camilo Thompson Póo
Abogado especializado en Derecho Ambiental, de la Conservación, Marítimo y de la Propiedad.
Consultor para Cuidando los Mares de México Asociación Civil
La Paz, Baja California Sur, abril de 2026

daniel.thompson38@gmail.com