Mujeres, motor invisible de los cuidados y la salud
- Escrito por Mtra. Maribel Ramírez Coronel
- Publicado en Expertos
Respecto de aquellas épocas en que las mujeres éramos consideradas "frágiles florecitas" o "propiedad" de algún varón, pues sí hemos avanzado, pero para el mundo actual de grandes avances de todo tipo, hoy en equidad de género aún nos falta mucho por remontar, y muy específicamente en el ámbito de la salud.
La realidad es que hoy el trabajo de mujeres sostiene hogares, familias y sistemas de salud amortiguando en muchos sentidos costos no cubiertos por el Estado. Las mujeres realizan la mayor parte del trabajo no remunerado de cuidados -de niños, personas mayores, enfermos y personas con capacidades diferentes-, y es una labor que sostiene la economía. El problema es que no se cuantifica ni se visibiliza su aportación en la producción nacional (PIB).
Desmenucemos la situación con datos.
Primero, el trabajo de cuidados no remunerado: el poder femenino dedica 16,000 millones de horas diarias a cuidar niños, enfermos y personas mayores o con discapacidades. Si le ponemos precio, eso vale entre el 9-11% del PIB mundial, más que toda la industria manufacturera o el transporte; Esto, conforme un estudio de ONU Mujeres y OIT en 2025. En Latinoamérica y el Caribe, esa labor no remunerada representa 21% del PIB conforme PNUD y ONU Mujeres (2024-2025). En México, según INEGI, la aportación de cuidados no remunerados suma 7.2 billones de pesos, o sea, 24% del PIB– más que el comercio o la manufactura. En este renglón contribuimos 2.6 veces más que los hombres: 40 horas semanales nosotras vs. 16 de ellos.

En este escenario cómo negar que sin las mujeres la economía se viene abajo. Pero tal parece que al sistema conviene que siga invisibilizada pues no hay interés de comprenderlo mejor y abordarlo de frente. Mucho del trabajo no remunerado de las mujeres es un enorme amortiguador de costos que el Estado no cubre. Los costos los asumen las mujeres en muchos sentidos, pero al final el precio es la propia salud física y emocional femenina, que tampoco está bien cubierta por el sistema público de salud.
Mundialmente, de acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), 708 millones de mujeres están fuera del mercado laboral formal debido a que les toca ser cuidadoras en la familia. En edad productiva, de 25-54 años, son dos tercios los que se dedican a ello. En Latinoamérica, esa labor no remunerada ha frenado la participación laboral femenina, y lo reafirman estudios de CEPAL y ONU Mujeres. En México, 9 de cada 10 que abandonan el trabajo por dedicarse a la familia son mujeres (INEGI). El resultado es un menor ingreso femenino, cero ahorro para la vejez y, por ende, mujeres mayores que llegan a su última etapa sin autonomía económica y en pobreza.
Es triste que no sea lo suficientemente valorada la rentabilidad de invertir en la economía del cuidado y en políticas de mayor equidad hacia las mujeres. De acuerdo con la OIT, si se invierte en servicios públicos, licencias pagadas y en profesionalizar los cuidados no remunerados ello podría generar 300 millones de empleos globales para 2035 en el mundo. En México y Latinoamérica, políticas así impulsarían un crecimiento inclusivo, reduciendo desigualdades e impulsando el desarrollo económico.
En el marco del #8M, el llamado natural es a visibilizar el trabajo femenino en los hogares; tiene que cuantificarse, incluirlo en el PIB, ver cómo redistribuir mejor la carga entre hombres y mujeres, invertir en infraestructura para cuidados con perspectiva de género. Datos de ONU Mujeres, del OIT, PNUD, INEGI, CEPAL y revisiones académicas lo respaldan.
Escrito por: Maribel Ramírez Coronel.
maribel.coronelleconomista.mx
https://www.eleconomista.com.mx/opinion/mujeres-motor-invisible-cuidados-salud-20260309-803282.html
