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jueves, 29 febrero 2024
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EL OCÉANO, EL PRINCIPAL ÓRGANO DE NUESTRO PLANETA

  • Escrito por Camilo Thompson
  • Publicado en Expertos

 

El océano es de gran importancia para la salud humana y debemos entender lo que hace para todas las personas. El principal órgano de nuestro planeta alberga millones de seres vivos de origen vegetal llamados fitoplancton, mediante los cuales se produce entre el 50 y el 85 % del oxígeno de la Tierra. Y no solo es el principal pulmón, también se obtiene aproximadamente el 17 % de la carne de la cual se alimenta la humanidad y tiene la oportunidad de incrementarse a un 74% comparado con los rendimientos actuales. El océano regula y estabiliza el clima. Además, absorbe cerca del 90 % del calor generado por las emisiones de gases efecto invernadero (GEI) que producimos. Nuestra economía está soportada por los recursos marinos que se usan de forma extractiva y no extractiva para el consumo humano, ya sea por pescados y mariscos, o por la observación de especies marinas mediante el buceo y esnórquel. O bien por ser la vía de comunicación más importante al transportar el 80% de las mercancías que usamos, incluidos energéticos y otros minerales. Es una fuente de empleo para millones de personas.

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El enorme océano, con más del 70 % de la cobertura del planeta azul, se integra por otros ecosistemas marinos y costeros como playas, bahías, arrecifes, marismas, manglares, lagunas costeras, pastos, estuarios, islas, montes marinos, fondos marinos y mar profundo. En estos ecosistemas habita la vida silvestre que nos da un mayor sentido a la vida y nos ayuda a satisfacer nuestras necesidades por sus recursos genéticos, medicinas, recreación, inspiración, servicios ambientales, desarrollo y bienestar humano. A pesar de que constantemente afectamos al océano y sus ecosistemas con cerca del 80 % de las aguas residuales, sobrepesca, toneladas de plástico, ruido y emisiones de GEI, nuestro gran órgano tiene la capacidad de regenerarse así mismo del calentamiento global.  foto 2

Muestra de ello la encontramos en arrecifes al sur de las Islas lineales en el océano Pacífico, donde a causa de los altos grados de temperatura por el fenómeno de “El niño” en el 2015 murió más del 50 % de la biomasa de especies y comunidades coralinas. Cómo medida de protección, el gobierno de la república de Kiribati anunció proteger las aguas alrededor de la isla de la pesca y otras actividades extractivas. En el 2021 el biólogo marino Enric Sala logró comprobar la recuperación del recuperación del arrecife coralino y sus especies por si solos, desde luego sin impactos por aprovechamiento extractivo, contaminación por descargas de aguas y plásticos. Una muestra más de que la naturaleza es sabia y puede regenerarse a sí misma.

Pero ¿de quién depende que se mantenga esta función ecológica de los ecosistemas y biodiversidad del océano?

  • El océano y las naciones

El océano global se divide por criterios asociados a los continentes y se integra por el océano Pacífico, Atlántico, Índico, Ártico y Antártica. De acuerdo con la convencionalidad de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, creada hace tan solo 41 años, señaló que el área común de todas las naciones sería denominada Alta Mar y que cada nación tendría la soberanía sobre los recursos naturales marinos en un espacio de 200 millas náuticas. Por esto en la actualidad sabemos que además de la parte terrestre, cada nación tiene la propiedad de la plataforma continental, su zona económica exclusiva, zona contigua, mar territorial y aguas interiores.

Es así, que de las naciones depende que se mantenga la salud del océano, sus ecosistemas y biodiversidad necesaria para la resiliencia del planeta. Hoy estamos sufriendo las consecuencias de no entender la función ecológica de la propiedad del océano y mares. Los mares se acidifican, su temperatura aumenta, tenemos islas de plástico más grandes que naciones, el nivel del mar aumenta y los efectos en el clima impactan a las costas de las naciones. En términos de derechos humanos, compromisos y responsabilidad internacional, las Naciones Unidas y todas las naciones en lo individual, tienen el reto de cambiar nuestro destino hacia el colapso.foto 3

  • La protección de la función ecológica de la propiedad del océano y sus ecosistemas.

La protección de la función ecológica de la propiedad de Alta Mar y de los mares de cada jurisdicción nacional implica que sus actos como dueños, ocupantes o usuarios del principal órgano del planeta, deban de asegurar la permanencia de los procesos biológicos con equidad intergeneracional.

La primera sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) en México, matizó que, “...la única forma de lograr un desarrollo sustentable que vele por la función ecológica de la propiedad es perseguir, no solo un objetivo económico del desarrollo, sino priorizar los fines ecológicos tendientes a la preservación de los recursos naturales...”. Este reconocimiento se logró recientemente en una sentencia diseñada y emitida por la ministra Norma Piña, actual presidenta de la SCJN quien debe trabajar por el interés general de México.

La razón principal de proteger la función ecológica de la propiedad, hoy más que nunca, por el océano, es que los sistemas económicos y ecológicos están indisolublemente interconectados y se debe aplicar el principio de transversalidad. Es decir, que todos aquellos que tienen las atribuciones competenciales relacionadas con la protección del medio ambiente no pueden tomar decisiones independientes, fragmentadas, de otras competencias que inciden en este. Las decisiones sobre la economía y el desarrollo nacional no pueden tomarse de manera aislada a aquellas relacionadas con el equilibrio ecológico y la protección de los recursos naturales. El mandato de conservación de los recursos naturales y la restauración del equilibrio ecológico “...trasciende a cualquier uso que se le pueda dar a la propiedad. La conservación y restauración es obligatoria para los propietarios, ocupantes y usuarios del sitio...”

No queremos que pasen las tragedias como las narradas por Frank Schätzing en su thriller “El Quinto día” donde la megafauna marina cambia su comportamiento a causa del cambio en la química, temperatura, contaminación y sobre explotación de las especies del océano.  Debemos actuar de una forma más inteligente y sostenible a través del tiempo. Las naciones se han fijado la meta de proteger el 30 % del océano, ya que solo se ha protegido un 8 % y únicamente el 3 % de forma efectiva.foto 4

  • El derecho universal a la ciencia del océano y la medicina del océano.

 Una de nuestras herramientas para proteger la función ecológica de la propiedad del océano, sus mares y recursos naturales es la ciencia. No es algo nuevo ni solo una herramienta. La ciencia se constituyó como uno de los derechos universales del hombre en 1948 con la Declaración Universal de los Derechos Humanos y se reforzó en 1966 con el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (DESC). Mikel Mancisidor del Comité de DESC señaló que es un viejo derecho con un gran futuro para el siglo XXI.

Como especie humana debemos evolucionar y cambiar nuestro paradigma en la forma de usar la información. Tenemos el derecho de presionar a los gobiernos y empresas para que se respete y use la información científica. Se debe de garantizar que se apliquen las evaluaciones de impacto ambiental y se abogue por un ambiente más limpio. No queremos miles de bases de datos arrumbados en un estante o disco duro sin ser utilizados por quienes lo necesitan. No podemos permitir que no se tenga acceso a la información, a la buena ciencia con procesos claros y transparentes. foto 5

La humanidad está evolucionando con una nueva plataforma de información oceánica muy prometedora, el internet de las cosas (IoT) y los sistemas de información geográfica. Hace una semana mi colega Fabio Favoreto, del Instituto Oceanográfico Scripps de San Diego y del Centro para la Biodiversidad Marina y la Conservación de México, presentó en el V Congreso Internacional de Áreas Marinas Protegidas, en Vancouver, Canadá, los resultados de la iniciativa de “Buceo para la conservación” y Atlas de buceo en México.

Actualmente, el buceo genera más de 20 billones de dólares en gastos directos e indirectos por los turistas a nivel mundial. En México, se tienen ingresos por 725 MDD asociados al turismo de buceo. Esta iniciativa busca que se ordene al turismo de una forma cooperativa para aumentar el porcentaje de protección del océano con nuevas áreas de aprovechamiento no extractivo, la trazabilidad de embarcaciones, el monitoreo biológico, el control y la vigilancia.

Se usará el IoT para crear una base de datos con tecnología satelital y generar mayor colaboración entre los usuarios de los ecosistemas marinos. Si todos nos organizamos, ayudaremos a lograr un mejor acceso a la ciencia y protección de nuestros mares y biodiversidad. Por otra parte, existe la iniciativa de una estación espacial internacional del mar “PROTEUS” que busca crear un laboratorio y observatorio permanente para personas en el fondo del océano. Su meta es encontrar avances significativos para soluciones climáticas, energías renovables, medicamentos y fuentes de alimentos sostenibles. Esta estación liderada por Fabian Cousteau ofrecerá durante las 24 horas de los 365 del año el acceso a la investigación de los ecosistemas marinos.

Otra forma de evolucionar es a través de la medicina del océano. Respecto a los medicamentos, la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) y la Agencia Europea de Medicamentos (EMEA) reconocen más de 10 medicamentos de origen marino y varios más están en la lista a considerarse fármacos oficiales. Los principales tratamientos médicos a base de compuestos químicos de especies marinas son para tratar el cáncer, el dolor y el Alzheimer.

Unos de los principales compuestos farmacológicos es la zinocodita. Este medicamento se produce a base del veneno de un caracol cónico que ayuda a aliviar el dolor de forma más eficaz que la morfina y no produce los efectos adictivos secundarios. Otro de los aleados en la medicina del océano son los arrecifes y sus comunidades coralinas que tiene un potencial terapéutico para la fibrosis hepática y ayudan al cáncer de piel, la artritis, infecciones bacterianas, problemas del corazón, relajantes musculares, inflamaciones y el linfoma. foto 6

La medicina del océano no solo se asocia a los fármacos, tan solo disfrutar del mar puede traernos mucha salud mental y física. Para Estrella Navarro, presidenta de la Asociación Nacional de Apnea y paceña, el océano es la mejor medicina. Nos dice que “el mar es el cielo” pues es un lugar donde podemos disfrutar volar al estar nadando. Ella cree que todas las personas deben tener derecho a sentir las endorfinas que se producen al tener contacto con el mar y sus especies. Gracias a sus habilidades ha logrado compartir su energía con la de especies marinas durante encuentros inesperados. Busca qué todos en Baja California Sur (BCS) tengan un libre acceso a playas y está segura de que un par de aletas y visor pueden cambiar la vida de las personas.

                                                              

  • Hacia donde es deseable evolucionar.

Pensar en México como una potencia en la ciencia marina con una estación espacial internacional del mar y proteger a la biodiversidad marina mediante nuevas medidas efectivas de conservación basadas en áreas y políticas de ordenamiento ecológico y turístico, es una evolución posible y muy deseada. Concretar en acciones conjuntas ayudará a crear avances gigantescos para la producción de medicamentos, alimentos, energías renovables y colaboración multisectorial. No será de la noche a la mañana, pero nuestra generación debe ser el motor del cambio.

El “Acuario del Mundo” así llamado por Jacques Cousteau, también es una muestra de evolución para la ciencia y la protección de la función ecológica de la propiedad. De hecho, en el Golfo de California también se ha logrado recuperar una pequeña porción de la biodiversidad que existía de forma más prístina en el siglo pasado. El Parque Nacional Cabo Pulmo ha logrado recuperar a las especies marinas en un 600 % gracias a la decisión de los miembros de la comunidad que dejaron de pescar desde hace más de 20 años y transitaron hacia una economía de bajo impacto asociada al turismo de naturaleza y buceo. Considero que ahora debemos iniciar de forma cooperativa en el municipio de La Paz, BCS y motivar un modelo de gobernanza marina en los sitios de buceo a través del fortalecimiento en la organización de cooperativas de prestadores de servicios turísticos, buenas prácticas y un adecuado ordenamiento a través de Zonas de Desarrollo Turístico Sostenible municipal y estatal.foto 7

Se necesitan nuevas áreas de aprovechamiento no extractivo y eficientar las áreas existentes. Sin duda, la suma de esfuerzos entre los diversos actores de la región y dimensiones humanas traerá la recuperación en el Archipiélago Espíritu Santo y en un futuro próximo del resto de las islas del Golfo California.

Se requieren cambios en políticas públicas y legislación, la iniciativa de buceo para la conservación puede ayudar a generar otras medidas eficaces de conservación basadas en áreas que impulsen usos no extractivos en ecosistemas marinos para restaurar a las poblaciones y hábitat críticos. Nos queda ser ciudadanos del lugar en donde residimos, trabajar y abogar por la protección de la función ecológica de nuestros mares, costas y Alta Mar.

La tribu ficticia de los Metkayina de la saga AVATAR, dice que cada persona nace dos veces. La segunda vez, es cuando te ganas tu lugar entre la gente, para siempre. La gente del mar siente que ese es su lugar, su hogar. El mar quita, pero también da. Que maravilloso sería poder regresarle al mar todo lo que le quitamos. Por ello, este tributo al océano, el principal órgano de nuestro planeta.             
                                                                                         Camilo Thompson Póo

 Contacto:

thomp.evolus@icloud.com

Abogado Ambiental

camilo@gocmarineprogram.org

Consultor CBMC

 

Referencias: