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sábado, 02 julio 2022

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Tras la pista de la vacuna cubana contra la hepatitis B

Según un articulo realizado por Linet Perera Negrín  en Cuba, desde el 2007, la incidencia de las hepatitis virales agudas en la población ha disminuido, con una reducción a la mitad del número de casos confirmados al cierre de cada año. A pesar de esto la hepatitis, una inflamación del hígado causada generalmente por una infección viral, figura entre las 35 primeras causas de muerte en el país, indica el Ministerio de Salud Pública (MINSAP).

La razón es que la infección por hepatitis B transcurre en el organismo de manera silenciosa (sin dar síntomas) y el paciente puede evolucionar, sin darse apenas cuenta hacia la cirrosis e incluso al cáncer hepático.

En este escenario, el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) ha formulado HeberNasvac®, una vacuna terapéutica destinada a erradicar la hepatitis B crónica.

Aunque aún está en fase de ensayo clínico, HeberNasvac® demuestra ser más efectiva y segura que el resto de los tratamientos existentes a nivel mundial en la actualidad.

Para Gerardo Guillén, Jefe de Investigaciones Biomédicas del CIGB, HeberNasvac® se puede clasificar como un inmunomodulador. Al conversar con Cuba Contemporánea, el Jefe de Investigaciones Biomédicas explicó que “su efecto se obtiene como una vacuna. Es decir, al administrar los antígenos recombinantes que reproducen las estructuras de la cápsida, que es la cubierta de proteínas que rodea el cromosoma de un virus, se estimula al organismo a producir una respuesta antiviral específica que es capaz de controlar al virus de la hepatitis B con actividad a corto, mediano y largo plazo”.

 

El Interferón fue el primer medicamento elaborado por el CIGB para combatir la hepatitis B crónica. Pero, a diferencia de este, que es un mediador inmunológico capaz de generar una activación inespecífica del sistema inmune, HeberNasvac® tiene la potencialidad de generar una respuesta inmune específica, agrega Guillén.

 

En busca de los beneficios

 

Para el científico, la relevancia del producto radica en lograr resultados de control virológico sostenido en una mayor proporción de pacientes, lo que evita la progresión de la enfermedad o la controla por un largo período de tiempo.

Lograr este resultado con un elevado perfil de seguridad comparado con otros tratamientos disponibles es algo muy relevante, añade. “Esperamos que esta vacuna ayude a reducir la prevalencia de la infección crónica, aunque actualmente está por debajo del 1% en nuestro país”.

De igual manera, “otro beneficio es la menor duración del tratamiento respecto a los tratamientos actuales. HeberNasvac® se aplica en 20 semanas, menos de la mitad del tiempo que emplean otros tratamientos”.

 

“No solo esperamos un impacto en la calidad de vida de los pacientes, sino la reducción del número de los que evolucionan a formas terminales de la enfermedad como el carcinoma hepatocelular y la cirrosis hepática”, subraya  el también investigador.

Desde otro punto de vista de la salud, se deben reducir los trasplantes hepáticos por esta causa y sus complicaciones, así como las muertes por cáncer o cirrosis, que en el mundo se acercan a un millón de casos por año.

 

Laboratorios del CIGB: donde comenzó todo

 

“Desde sus inicios, el CIGB ha incluido entre sus prioridades el desarrollo de productos contra la hepatitis B tanto en la prevención, el diagnóstico como en su tratamiento”. Por esta razón, no solo hablamos ahora de HeberNasvac®, sino de la vacuna profiláctica Heberbiovac HB, detalla el directivo.

 

La obtención y producción del Heberbiovac HB a partir de 1992 permitió que desde ese momento el ciento por ciento de los niños comenzaran a ser vacunados al nacer contra el tipo B. Por esta razón, además, se encuentran vacunados todos los ciudadanos menores de 28 años.

 

A esto se suman las vacunas combinadas, entre ellas la Heberpenta, que ha sido muy efectiva en mantener a Cuba entre los países con una baja prevalencia de la infección crónica por el virus de la hepatitis B, precisa.

Asimismo, para el tratamiento de la hepatitis B crónica, el CIGB desarrolló, en un inicio, el Interferón alfa leucocitario -de origen natural- y posteriormente el Interferón alfa 2b recombinante, hasta llegar al actual Interferón pegilado.

 

Pero no fue hasta 1997 cuando comenzaron las investigaciones encaminadas a la estrategia actual de vacuna terapéutica contra la hepatitis B crónica, la HeberNasvac®.

 En la actualidad “se continúa investigando a profundidad todo el alcance del mecanismo de acción de este producto y los efectos a largo plazo del tratamiento con HeberNasvac®”.

 Si tenemos en cuenta que alrededor de 350 millones de personas padecen infección crónica por el virus de la hepatitis B, y que la enfermedad provoca cada año cerca de un millón de muertes -según la Organización Mundial de la Salud-, la ciencia cubana está a un paso de obtener un significativo logro. 

 

Referencia

 

http://www.cubacontemporanea.com/noticias/12973-tras-la-pista-de-la-vacuna-cubana-contra-la-hepatitis-b