Nunca sabes cuan fuerte eres...

  • Escrito por Dolores Aben Tomas
  • Publicado en Testimonios

Dolores Aben Tomas

64 años de edad y 43 años con hepatitis C

Residente del DF

 

 

Todo comenzó aquel año ingrato de 1972, cuando por azares del destino tuve que realizarme un procedimiento quirúrgico en el cual fue necesario transfundirme sangre. Como fue para combatir una fuerte anemia, según el médico, la acepté con toda esperanza de recuperarme.

En el 2002 empecé a notar que mi salud se deterioraba. Estos cambios me llevaron a consultar al médico de familia quien me detecto una Hepatitis por Virus C y luego me derivó con el Dr. Jorge Poo, mi actual hepatólogo, quien me propuso tratarme para eliminar el virus, con interferon y ribavirina.

Aceptar la infección por hepatitis C fue para mí muy difícil y aún más el tratamiento, ya que los efectos secundarios me hacían tener una pésima calidad de vida. Sin embargo, seguía apegada a mi tratamiento ya que la idea de recuperarme era más fuerte. En cuanto a mi vida personal, había notado que la enfermedad había ocasionado en mi mucha negatividad y desilusión. Sin embargo, la vida dio muchos giros inesperados y afortunadamente logre eliminar al virus. Mis pruebas dieron negativas durante el tratamiento y al final del mismo.

De pronto vino hacia mí una buena situación económica, laboral y curiosamente física también. Por fin mi salud estaba mejorando así como mi entorno. Por lo pronto me habían dado de alta y mi visita al hepatólogo era anual.

Por desgracia, a veces lo bueno dura poco; ya que 8 años después de haber eliminado el virus y pese a la mejora que había mostrado, se me es diagnosticada con cáncer hepático en el 2014.

Esta situación me lleva a mencionar que durante 50 años de mi vida, yo había sido fumadora crónica, 2 cajetillas eran mi límite y con grandes esfuerzos y lágrimas logré quitarlo, pero ya había hecho mucho daño a mi salud. Era muy posible que éste fuera el detonante de este nuevo acontecimiento.

Las circunstancias eran las poco favorables, era un tumor grande así que por el momento no era operable (medía 6 cm). Yo no podía creer que después de tantos esfuerzos por recuperarme mi evolución estaba cambiando radicalmente.

Con la desesperanza y todo, intentamos buscar la mejor solución para esta terrible situación para mí, así que comencé con un tratamiento de quimioembolización para disminuir el tamaño del tumor y a la cual resulté candidata.

Después de no tener nada, después de toda esa angustia y racha de malas noticias, ésta terapia resultó exitosa y en menos de 6 meses el tumor redujo hasta la mitad (3 cm). ¡Yo no lo podía creer! ¿Por fin buenas noticias? Sabía que la vida me estaba dando una oportunidad. Recuerdo la cara de mi doctor al decirme " ¡Ahora es el momento de operar!”. Me encontraba más motivada que nunca, “Era el momento” y yo tenía que ser fuerte.

No puedo dejar de nombrar al excelente cirujano Dr. Alan Contreras, al cual me refirió mi hepatólogo para la cirugía, la cual fue un éxito.

Una año después,  pues por aquí estoy,  sana, feliz y bendecida por Dios. Sin molestia alguna. Por supuesto sigo en revisión cada 3 meses y por el momento me alegro de compartirles que estoy en excelentes condiciones, por supuesto, cuidando día a día de mi salud.

Estoy convencida que Dios, el equipo médico que me atiende y me atendió y el amor de la familia y amigos, son elementos de suma importancia, para que yo me encuentre el día de hoy, contándoles mí testimonio.

Actualmente soy una luchadora constante, con el objetivo de no dejarme vencer por la Hepatitis C.  Ahora mi lema es que " Nunca sabes cuán fuerte eres, hasta que ser fuerte es la única elección que tienes. Y cuando esto sucede eres intocable”.