Alta prevalencia de fibrosis en diabetes y posible prevención por café
- Escrito por Fernanda Salinas Iglesia
- Publicado en Nutrición y ejercicio
La fibrosis hepática es una alteración que se caracteriza por la acumulación progresiva de tejido cicatricial en el hígado como respuesta a lesiones recurrentes. Este proceso puede presentarse en distintas enfermedades hepáticas crónicas y cuando progresa, puede favorecer el desarrollo de cirrosis, insuficiencia hepática e incluso cáncer de hígado. Su detección temprana resulta especialmente importante porque, en las primeras etapas, la enfermedad puede avanzar sin producir síntomas evidentes. Entre los factores asociados con un mayor riesgo de daño hepático se encuentran la obesidad, las alteraciones metabólicas y la diabetes mellitus tipo 2.

Fig 1. Representación esquemática de la evolución del daño hepático crónico hacia fibrosis y cirrosis. Elaborada con asistencia de inteligencia artificial a partir de información de Lomonaco et al. (2021).
Particularmente, la diabetes tipo 2 mantiene una estrecha relación con la enfermedad hepática esteatósica asociada con disfunción metabólica (MASLD), anteriormente conocida como enfermedad del hígado graso no alcohólico (NAFLD). Esta condición se caracteriza por la acumulación excesiva de grasa en el hígado y, en algunos pacientes, puede acompañarse de inflamación y progresar hacia fibrosis. De hecho, un estudio realizado por Lomonaco y colaboradores en 561 personas con diabetes tipo 2 encontró que el 70 % presentaba acumulación de grasa hepática, mientras que aproximadamente el 15 % tenía fibrosis moderada o avanzada. Estos hallazgos resaltan la importancia de identificar oportunamente el daño hepático en personas con alteraciones del metabolismo de la glucosa.
Sin embargo, detectar la fibrosis hepática no siempre es sencillo. Aunque la biopsia hepática permite examinar directamente el tejido del hígado, se trata de un procedimiento invasivo que no resulta práctico para evaluar de manera rutinaria a grandes poblaciones. Por ello, se han desarrollado métodos no invasivos que permiten estimar el riesgo de fibrosis a partir de análisis de sangre y otras evaluaciones clínicas.
Entre estas herramientas se encuentra el índice de fibrosis-4 (FIB-4), un cálculo que utiliza cuatro variables: edad, niveles de aspartato aminotransferasa (AST), niveles de alanina aminotransferasa (ALT) y cantidad de plaquetas en sangre. Las enzimas AST y ALT son indicadores que pueden alterarse ante diferentes tipos de lesión celular, mientras que el recuento de plaquetas también puede proporcionar información relevante sobre enfermedades hepáticas avanzadas. La combinación de estos parámetros permite clasificar a los pacientes según su probabilidad de presentar fibrosis avanzada, sin necesidad de realizar inicialmente procedimientos invasivos.
Para clasificar el riesgo de fibrosis hepática, Han y colaboradores utilizaron los siguientes puntos de corte del índice FIB-4, establecidos de acuerdo con recomendaciones clínicas:
- Menor de 1.3: bajo riesgo de fibrosis avanzada.
- Entre 1.3 y 2.67: riesgo intermedio.
- Mayor de 2.67: alto riesgo de fibrosis avanzada.

Fig 2. Cálculo e interpretación del índice FIB-4 para estimar el riesgo de fibrosis hepática. Elaborada con asistencia de inteligencia artificial a partir de información de Blanco-Grau et al. (2021) y los puntos de corte utilizados por Han et al. (2025).
Es importante considerar que el FIB-4 no constituye un diagnóstico definitivo, sino una herramienta de evaluación inicial. Por lo tanto, los resultados que sugieren un mayor riesgo pueden requerir estudios complementarios, como la elastografía hepática, para valorar con mayor precisión la presencia y gravedad de la fibrosis.
Por otra parte, el consumo de café ha despertado interés científico debido a su posible relación con la salud del hígado. Entre sus componentes se encuentran la cafeína y otros compuestos bioactivos, como los ácidos clorogénicos, que han sido investigados por sus posibles efectos sobre distintos procesos metabólicos y celulares.
La cafeína es una sustancia estimulante que se encuentra naturalmente en productos como el café, el té y el cacao, aunque también puede añadirse a refrescos, bebidas energéticas y otros alimentos. De acuerdo con la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), una bebida de café convencional de 355 mL puede contener aproximadamente entre 113 y 247 mg de cafeína, dependiendo de su preparación. La FDA también señala que, para la mayoría de los adultos sanos, un consumo de hasta 400 mg diarios generalmente no se asocia con efectos negativos. No obstante, la tolerancia puede variar según las condiciones de salud, los medicamentos utilizados y la sensibilidad individual.
A partir de investigaciones previas que han encontrado asociaciones entre el consumo de café y una menor gravedad de determinadas enfermedades hepáticas, Han y colaboradores se propusieron investigar si la ingesta de cafeína se relacionaba con el riesgo de fibrosis hepática en personas con diferentes estados del metabolismo de la glucosa. Para ello, analizaron información de adultos sin diabetes, con prediabetes y con diabetes tipo 2. El estudio fue publicado en 2025 en la revista Journal of Advanced Research.
Objetivo general
Investigar la asociación entre el consumo diario de cafeína y el riesgo de fibrosis hepática en adultos con diferentes estados del metabolismo de la glucosa, utilizando el índice FIB-4 como herramienta de evaluación.
Objetivos específicos
- Comparar el riesgo de fibrosis hepática entre personas sin diabetes, con prediabetes y con diabetes mellitus tipo 2.
- Evaluar la asociación entre una ingesta diaria de cafeína igual o superior a 78 mg y el riesgo de fibrosis hepática.
- Determinar si dicha asociación se mantiene en los tres grupos después de considerar otros factores relacionados con la salud metabólica y hepática.
- Analizar si la ingesta de cafeína también se relaciona con una menor probabilidad de presentar riesgo intermedio de fibrosis.
Metodología
Diseño del estudio y participantes
Los investigadores realizaron un estudio observacional de tipo transversal utilizando información de la Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición de Estados Unidos (NHANES), correspondiente al periodo de 2005 a marzo de 2020. Esta encuesta recopila información sobre alimentación, condiciones de salud, características demográficas y resultados de laboratorio de una muestra representativa de la población estadounidense.
Inicialmente se identificaron adultos de 20 años o más que contaban con información clínica y de laboratorio. Se excluyeron personas con consumo elevado de alcohol, infección por hepatitis B o C, sospecha de diabetes tipo 1 y aquellas que no disponían de los datos necesarios para calcular el FIB-4. Finalmente, 23,711 participantes fueron incluidos en el análisis.
Clasificación de los participantes
Los participantes fueron divididos en tres grupos según su estado metabólico:
- Sin diabetes: 14,519 participantes que no cumplían los criterios establecidos para diabetes o prediabetes.
- Prediabetes: 4,490 participantes con alteraciones de glucosa o hemoglobina glucosilada compatibles con prediabetes.
- Diabetes tipo 2: 4,702 participantes identificados mediante antecedentes de diagnóstico, uso de medicamentos para la diabetes o resultados de laboratorio compatibles con esta enfermedad.
Esta clasificación permitió evaluar si la relación entre cafeína y fibrosis hepática variaba dependiendo de la presencia y gravedad de las alteraciones del metabolismo de la glucosa.
Evaluación del consumo de cafeína
Para estimar la cantidad de cafeína consumida, los investigadores utilizaron un recordatorio alimentario de 24 horas, en el cual los participantes informaron sobre todos los alimentos y bebidas ingeridos durante el día anterior. A partir de estos registros se calculó la ingesta total de cafeína, considerando tanto el café como otras fuentes alimentarias.
Posteriormente, los participantes fueron clasificados en dos categorías principales:
- Consumo inferior a 78 mg de cafeína al día.
- Consumo igual o superior a 78 mg de cafeína al día.
El valor de 78 mg correspondió a la mediana de consumo de la población estudiada, por lo que se utilizó como punto de comparación entre los grupos.
Evaluación del riesgo de fibrosis hepática
El riesgo de fibrosis se determinó mediante el índice FIB-4, calculado a partir de la edad, las concentraciones de AST y ALT y el recuento de plaquetas. Con base en el resultado, los participantes fueron clasificados en las categorías de riesgo bajo, intermedio o alto. Este procedimiento permitió evaluar a una población numerosa mediante información obtenida de análisis sanguíneos, aunque sin confirmar directamente la existencia de fibrosis mediante biopsia o elastografía.
Análisis estadístico
Los investigadores compararon el riesgo de fibrosis entre las diferentes categorías de consumo de cafeína. Para ello utilizaron modelos de regresión estadística que permitieron considerar factores que también podrían relacionarse con el daño hepático. Entre las variables analizadas se encontraban el sexo, la etnia, el nivel educativo, los ingresos, la actividad física, la hipertensión, el índice de masa corporal y distintos indicadores metabólicos y bioquímicos, como la hemoglobina glucosilada, el colesterol y los triglicéridos. Estos ajustes permitieron examinar si la asociación entre cafeína y riesgo de fibrosis persistía después de considerar las diferencias existentes entre los participantes.
Dado que NHANES utiliza un diseño de muestreo complejo, los investigadores aplicaron ponderaciones estadísticas para obtener estimaciones representativas de la población estadounidense. Además, utilizaron métodos de imputación múltiple para abordar la ausencia de algunos datos clínicos y demográficos.
Resultados
Riesgo de fibrosis según el estado metabólico
- Los resultados mostraron diferencias importantes en el riesgo de fibrosis hepática entre los tres grupos.
- La proporción de participantes clasificados con alto riesgo de fibrosis fue de 2.5 % entre quienes no tenían diabetes, 3.2 % en personas con prediabetes y 5.9 % en quienes presentaban diabetes tipo 2.
Fig 3. Distribución de los participantes según el riesgo de fibrosis hepática estimado mediante FIB-4 y el estado glucémico. Elaborada con asistencia de inteligencia artificial a partir de la Figura 2 de Han et al. (2025).
- El grupo con diabetes tipo 2 presentó la mayor proporción de participantes clasificados con alto riesgo de fibrosis hepática mediante el índice FIB-4.
- También se observó un incremento progresivo del riesgo intermedio, que pasó de aproximadamente una cuarta parte de los participantes sin diabetes a casi la mitad de aquellos con diabetes tipo 2.
- Aunque la diferencia en el riesgo alto entre los grupos sin diabetes y con prediabetes no fue estadísticamente significativa, los resultados sugieren que las alteraciones metabólicas pueden relacionarse con una distribución menos favorable de las categorías de riesgo hepático.
Asociación entre el consumo de cafeína y el riesgo de fibrosis
- Al comparar a quienes consumían menos de 78 mg diarios de cafeína con quienes alcanzaban o superaban esa cantidad, los investigadores encontraron una asociación significativa entre una mayor ingesta y una menor probabilidad de pertenecer al grupo con alto riesgo de fibrosis.
- Después de considerar factores demográficos, clínicos y metabólicos, consumir al menos 78 mg diarios de cafeína se asoció con unas odds aproximadamente 29 % menores de pertenecer al grupo de alto riesgo de fibrosis, en comparación con un consumo inferior a esa cantidad (OR ajustado = 0.707). Este resultado no significa que la cafeína reduzca en un 29 % el riesgo individual de desarrollar fibrosis.

Fig 4. Asociación entre una ingesta diaria de cafeína ≥78 mg y la categoría de alto riesgo de fibrosis hepática según el estado glucémico. Se presentan los odds ratios ajustados y sus intervalos de confianza del 95 %. Elaborada con asistencia de inteligencia artificial a partir de información de Han et al. (2025). Tabla 3
¿La asociación fue igual en los tres grupos?
Al analizar por separado a las personas sin diabetes, con prediabetes y con diabetes tipo 2, los investigadores encontraron que la asociación se mantenía en las tres poblaciones.
- La asociación más marcada se observó en el grupo con prediabetes, aunque las estimaciones no permiten asegurar que el efecto de la cafeína sea realmente mayor en esta población.
- Adicionalmente, el consumo igual o superior a 78 mg diarios se asoció con una menor probabilidad de presentar riesgo intermedio de fibrosis únicamente en el grupo con diabetes tipo 2, con un odds ratio ajustado de 0.840.
En conjunto, estos resultados indican que la asociación entre mayor consumo de cafeína y menor riesgo alto de fibrosis estimado por FIB-4 no se limitó a las personas sin alteraciones metabólicas.
Discusión
Los resultados de Han y colaboradores sugieren que consumir al menos 78 mg diarios de cafeína se asocia con una menor probabilidad de presentar un FIB-4 compatible con alto riesgo de fibrosis hepática, tanto en personas sin diabetes como con prediabetes y diabetes tipo 2. Estos hallazgos coinciden con investigaciones previas sobre los posibles beneficios del café para la salud hepática. Sin embargo, este estudio se distingue por evaluar específicamente la ingesta de cafeína y comparar su asociación en diferentes estados del metabolismo de la glucosa.
Una posible explicación biológica es la capacidad de la cafeína para bloquear receptores de adenosina, particularmente el receptor A2A, cuya actividad puede favorecer la producción de colágeno, componente fundamental del tejido cicatricial. No obstante, el café también contiene otros compuestos bioactivos, por lo que sus posibles beneficios no pueden atribuirse exclusivamente a la cafeína.
Por otra parte, la mayor proporción de participantes con alto riesgo de fibrosis entre quienes tenían diabetes tipo 2, así como el incremento del riesgo intermedio en personas con prediabetes, resaltan la importancia de evaluar oportunamente la salud hepática en individuos con alteraciones metabólicas.
A pesar de estos resultados, el estudio presenta limitaciones importantes. Su diseño transversal impide establecer una relación causal y, por lo tanto, demostrar que la cafeína previene o revierte la fibrosis hepática. Además, el consumo se estimó mediante un recordatorio alimentario de solo 24 horas, que podría no reflejar los hábitos habituales de los participantes. Asimismo, el riesgo de fibrosis se evaluó mediante FIB-4, sin confirmación sistemática por biopsia o elastografía, y no fue posible considerar todos los factores potencialmente influyentes, como determinados tratamientos farmacológicos y condiciones hepáticas.
En consecuencia, aunque los resultados aportan evidencia sobre una posible relación favorable entre la cafeína y un menor riesgo estimado de fibrosis hepática, se requieren estudios prospectivos que evalúen el consumo habitual a lo largo del tiempo y permitan determinar si existe un efecto protector sobre la progresión de la fibrosis.
El Dr. Jorge Luis Poo, hepatólogo de la Ciudad de México, considera que algunos de los datos más valiosos de este estudio son la mayor frecuencia de resultados sugestivos de fibrosis hepática en personas con diabetes tipo 2 y la asociación entre el consumo de cafeína y una menor probabilidad de presentar esos resultados.
Entre más de 23 mil adultos, el 5.9 % de quienes tenían diabetes tipo 2 presentó un riesgo elevado de fibrosis según el índice FIB-4, frente al 3.2 % de quienes tenían prediabetes y al 2.5 % de quienes tenían niveles normales de glucosa. Estos datos refuerzan la importancia de evaluar el hígado como parte del cuidado de la diabetes.
En cuanto al café, diversos estudios ya apuntaban a un posible efecto protector frente a la fibrosis hepática. Hacían falta más datos específicos en personas con diabetes tipo 2, y este trabajo aporta una observación bienvenida: también en este grupo, un mayor consumo de cafeína se asoció con menos resultados sugestivos de fibrosis. Queda por aclarar cuánto de esa asociación podría atribuirse a la cafeína y cuánto a otros factores. Para quienes ya disfrutamos de una buena taza de café, es un hallazgo que da gusto conocer
Referencias
- Lomonaco R, Godinez Leiva E, Bril F, Shrestha S, Mansour L, Budd J, et al. Advanced liver fibrosis is common in patients with type 2 diabetes followed in the outpatient setting: The need for systematic screening. Diabetes Care. 2021;44(2):399–406. doi:10.2337/dc20-1997.
- Blanco-Grau A, Gabriel-Medina P, Rodriguez-Algarra F, Villena Y, Lopez-Martínez R, Augustín S, et al. Assessing liver fibrosis using the FIB4 index in the community setting. Diagnostics. 2021;11(12):2236. doi:10.3390/diagnostics11122236.
- U.S. Food and Drug Administration (FDA). Al grano: ¿cuánta cafeína es demasiada? Disponible en: https://www.fda.gov/consumers/articulos-para-el-consumidor-en-espanol/al-grano-cuanta-cafeina-es-demasiada
- Han J, Liu C, Yang H, Dong Z, Li X, Gao R, et al. Caffeine intake associated with a lower risk of liver fibrosis in different glucose status. Journal of Advanced Research. 2025;78:453–460. doi:10.1016/j.jare.2025.02.004.
Articulo de divulgación resumido y preparado por:
Fernanda Salinas Iglesias, alumna de BioCiencias del Tecnológico de Monterrey, CCM
A01657679@tec.mx