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sábado, 02 julio 2022

EL PORTAL EDUCATIVO DE LA SALUD HEPÁTICA

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ESTOY HASTA LA MADRE DE SER PADRE

Junio mes del padre, al menos en México, y he estado reflexionando sobre este rol de la paternidad. En primer lugar, quiero poner algunas ideas que se tienen sobre el papel del papá:


• Cómo lo voy a educar: escuela mixta, bilingüe o religiosa. Que sea buena porque tiene que ir a la universidad, y es importante invertir sobre su educación. Hoy en día existen los seguros para asegurar la educación formal de los hijos.


• Tengo que trabajar mucho, pues además de ser considerado como el “Gran proveedor” de la familia, tengo que proporcionar todos los medios para que mi hijo o hija tenga un terreno fértil.


• Voy a darle a mi hijo o hija todo aquello que a mí me hizo falta o lo que considero que será lo mejor para ellos.


Y cuando van pasando los años tienes de varias sopas: te frustras porque tu hijo decidió ser DJ, artista plástico, bloguero, ¡qué íbamos a saber de influencer digitales, y cuando escuchas la palabra dentro de ti piensas: “¿qué alguien me explique qué diablos es eso?” Yo solamente entiendo que uno estudia, compra una casa, tiene un seguro de vida, tiene algo para sí o serás empleado toda la vida. O, por otro lado, vas aceptando que el mundo cambia, y a tus padres les pasó lo mismo.


Es verdad, la única experiencia que tienes de ser padre es tu propia infancia, nadie nos prepara para esta cambiante, desafiante, interrogante, incierta profesión, de educar a alguien, y además de alguna manera sabemos que es “nuestra prueba más fehaciente, trascenderás a través de ella”. Es como si quisieras enseñar a tu hijo a ser futbolista, cuando tu experiencia es “ser un balón”, o ser entrenador de caballos y tú solamente sabes “ser caballo”, pues si lo vemos desde esta perspectiva vamos caminando en un terreno desconocido, y si además tomamos en cuenta que van cambiando las condiciones de vida, economía, tecnología, forma de relacionarnos, de comer y de ver la vida, pues entonces está canijo, ya no podemos predecir el mundo, en verdad nunca lo hemos hecho, pero educamos a nuestros hijos con la experiencia actual, así lo hicieron nuestros padres. paternidad responsable


Otras veces tal vez ronda en tu cabeza aquello de “que tengan lo que yo no tuve”, y a veces es satisfacer tus propias frustraciones o salvar a tus hijos de un dolor que es tuyo. Mantener el “honor de la familia”, entonces te empeñas en que tus hijos estudien en las mejores escuelas, tengan viajes, clases, y lo mejor de la tecnología, en esto mantente alerta, pues es dejar de ver la sorpresa y el asombro de este ser humano, no trates de cumplir la misión de la familia, pues desde ahí solamente hay dos caminos: superarla o “empobrecerla”, cualquier cosa que esto signifique. No juzgo, es porque desde ahí sabemos ser padres, y desde ahí también lo hicieron los tuyos.


Conozco a varios, y hablando con ellos me han compartido: “de haber sabido todo esto antes de cumplir todas las expectativas que tenía sobre mí al convertirme en padre, hubiera disfrutado más la paternidad”, la cuestión es que muchas veces, calificas tu “ser padre” a través de las acciones y decisiones de tus hijos, o de si han sobresalido en su entorno, y en verdad, ellos también tienen libertad de escoger caminos y tomar sus propias decisiones, así que no seas tan duro contigo mismo, si eres parte de su sistema familiar, más también abre la puerta al asombro de lo que es ser padre en esta era de la incertidumbre, siempre hemos estado en la era de la incertidumbre, por cierto.


Lo que sí puedo ver en mi experiencia tanto en el consultorio como entre mis amigos y familia, es que hay padres admirables que han sabido encontrar nuevas maneras, incluso retando sus voces interiores, desafiando sus historias o creencias, tampoco es que todo haya salido “ecuánime” o a su gusto, me parece que lo que importa es la experiencia de este rol, no te califiques a través de él, disfrútalo.


Y si tú eres hijo o hija, se acerca el día del padre, prueba un camino diferente, tal vez tu papá no quiere una loción, un reloj o una cartera nueva (puede que en su cajón tenga una colección), atrévete a sorprenderlo e invitarle un café, sentarte simplemente a platicar sobre cómo va la vida o hablar del último libro o película que viste, al final lo que queremos como seres humanos es sentirnos parte de una manada y ser reconocidos, esto es sentirse apreciados y amados.


Cierro esta reflexión pensando en lo que fue mi padre en la experiencia de mi infancia, y lo que recuerdo es que me enseñó a disfrutar los museos, a leer e investigar, y además jugaba cartas, turista y memorama los domingos por la tarde, y enseñó a mi hermano a andar en bicicleta, recuerdo que corría y corrí detrás de él, hasta que agarró confianza, también me acuerdo que me enseñó el amor al mar y a saltar las olas y saberlas atravesar, y lo cierto es que hoy me gusta investigar y a mi hermano surfear, ahí trascendió, no en la escuela que pudo pagar, o en la ropa que había en las navidades, trasciende en vínculo y la experiencia, el tiempo compartido.


¡Gracias papá y felicidades a todos esos padres que cada día se atreven a vivir la experiencia de simplemente estar sin expectativas!

Elaborado por:
Mtra. Gabriela Rodríguez López.
Psicoterapeuta
englishlab2013@gmail.com