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lunes, 16 mayo 2022

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EN EL TEATRO, LA OBRA: “MIS HIJOS”

 Cuando comenzó abril decidí escribir sobre la infancia y eso me lleva a los padres y a la familia. Les envíe a mi familia y amigos una encuesta que iba más o menos así:

  • ¿Cuál ha sido tu aprendizaje más grande en esto de ser padre?
  • ¿Cuándo te dan ganas de regalar a tus hijos con la vecina?
  • ¿Qué admiras de ellos?
  • ¿Cuándo te sientes que no puedes más?

Recibí hermosas respuestas que me humedecieron los ojos, y muchas respuestas, llenitas de amor y risas. Pocas veces sé cómo voy a ir desarrollando los temas del mes, y solamente pensé en niños, más cuando recibí audios, palabras, sentí que les debo mucho más a esos padres de familia que han sido fieles testigos del desarrollo y crecimiento de sus hijos, así que comienzo con esto.


El ciclo de la vida, cuando decides formar una familia, a veces es porque un niño ya viene en camino, o la formas y luego vienen los niños, o a veces después del divorcio en una nueva relación vienen más hijos y se acomodan los hijos anteriores, en fin, hay miles de formas de ser familia y muchas formas de ser madres y padres. Más algo que a mí me conmueve hasta los huesos es que los hijos son la inversión más costosa en dinero, amor, cuidado, entrega, llevarlos al ajedrez, al médico, estudiar con ellos para los exámenes, cuidarles el raspón, organizar fiestas, llevarlos a la natación, enojarte otras tantas veces porque no salen las cosas como planeas y bajo las expectativas que tienes como padre, y todo ¿para qué? Simplemente para que esa inversión no sea para ti, es decir, te alegras de los resultados, te da gusto cuando cambia de cinta en el karate, más no te perteneces, sus dudas, sus logros, sus errores y aprendizajes, no te perteneces, como tampoco les pertenecieron a tus padres, y aun así seguimos invirtiendo por siglos en este proyecto de vida. padre ensenando


Cuando lo planteo de esa forma, admiro a los padres y madres, pues es apostar a la vida, a lo que venga, a las lágrimas y las risas, todo para después estar en el teatro de sus vidas, simplemente como espectadores, porque muchas veces, aunque opines, no serás escuchado, o te subirán los hombros o te voltearán los ojos. Porque tienen derecho a buscar la forma de cómo quieren avanzar, pueden ir por terracería o en autopista de primera, más ellos eligen, aunque tú quieras pagar las casetas ¿adivina qué? Ellos deciden.


Así que hoy honro y soy testigo de los que decidieron ser padres, de cualquier manera, porque no siempre son los hijos que engendras sino los que la vida te ofrece y tú decides embarcarte en la empresa. Hoy los miro haciendo sus mejores esfuerzos, con las herramientas disponibles, con el mundo como lo conocen, siendo padres de una generación tan cambiante (como ha sido siempre) y a pesar de ello, respetar y apoyar las decisiones de sus hijos, hace poco le decía a alguien “admiro la forma en como ejerces tu paternidad, es dejar ir todo, es ver y no estorbar”, y me imagino que es doloroso y requiere un trabajo personal muy fuerte.


Y a aquellos padres que todavía opinan en todo y no dejan a sus hijos pasar por la frustración, los invito a hacer el experimento, advierto duele, más solamente así se desarrollarán, dice una alumna: “el mejor regalo que le puedo dar a mi hija es que cada día me vaya necesitando menos, tiene 5 años, más quiero que cada vez resuelva por ella, yo aquí ando mirando”.


Elaborado por:
Mtra. Gabriela Rodríguez López.
Psicoterapeuta
englishlab2013@gmail.com