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lunes, 02 agosto 2021
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EL CAFÉ ORGÁNICO Y SUS BENEFICIOS AMBIENTALES Y PARA LA SALUD.

El café es considerado como una de las bebidas más populares del mundo y ha tenido un crecimiento comercial constante durante los últimos 150 años (Daglia et al., 2000). México se ha posicionado como el quinto productor de café a nivel mundial, exportando el 83% de su producción, mientras que el resto es comercializado en el mercado nacional. El café se produce en catorce estados de la República Mexicana, localizados en la región Centro-Sur del territorio nacional; los estados con mayor producción son Chiapas con 34.8%, Veracruz con 25.2%, Oaxaca y Puebla con un 28%. En total, estos cuatro estados aportan un 88% de la producción nacional total (Figueroa-Hernández et al., 2016).

CIERRE8AGOSTO 100721 cafe mapa ch.gifEn México se emplea a más de 500 mil productores en cerca de 730 mil hectáreas de las 14 entidades federativas mencionadas; involucra exportaciones por 897 millones de dólares/año, y es el principal productor de café orgánico en el mundo (SAGARPA, 2016). Nuestro país destaca por su producción de café orgánico, con la particularidad de generar 670 kg de café orgánico por hectárea, anualmente. Este sector agrícola cafetalero permite la integración de cadenas productivas, generando divisas y empleos, la subsistencia de pequeños productores y alrededor de 30 grupos indígenas (García, 2008). El consumo de café orgánico impulsa el comercio justo y beneficia a pequeños productores. Sin embargo, en algunas ocasiones las grandes empresas transnacionales opacan a estos productores y entonces sus ingresos suelen ser bajos debido al abaratamiento de su producción (SAGARPA, 2016).

Existe un gradiente de cinco principales modalidades de producción de café que van desde los dos sistemas “tradicionales” con sombra diversificada y con árboles de la vegetación original, un sistema de policultivo comercial con árboles introducidos, y dos sistemas especializados, ya sea con sombra de una sola especie o bien de cultivo a pleno sol (Moguel y Toledo, 2004). El manejo de los cafetales ha permitido la generación de una gran diversidad ecológica y cultural, en especial dentro de los sistemas de café bajo sombra y un manejo orgánico (Moguel y Toledo, 1996). Diversas investigaciones subrayan los diferentes servicios ambientales que proporcionan estos sistemas, tales como: mantenimiento de las cuencas hidrológicas, protección del suelo, mantenimiento de la biodiversidad, mantenimiento de recursos forestales no maderables (RFNM), captura de carbono, valor paisajístico, entre otros (Ruelas-Monjardín et al., 2014).

La producción de café orgánico no solo tiene beneficios al ambiente, sino también a la salud de las personas. Los efectos principales del consumo de esta bebida es la estimulación sobre el sistema nervioso central, que aumenta la actividad orgánica y agiliza las funciones mentales y corporales; es una fuente importante de antioxidantes; y recientemente se le ha relacionado con el estado de animo de las personas, por ejemplo, previene episodios depresivos (Liberman, 2001; Al-Moutaery et al, 2013). Otros estudios aseguran que el consumo de café aumenta la memoria a corto plazo y facilita el proceso de memorización global. Se ha estudiado el antagonismo de la cafeína sobre los receptores de los astrocitos A2A (células presentes en el sistema nervioso, que intervienen en trastornos neurodegenerativos) y se asocia principalmente al menor riesgo de padecer enfermedades de Alzheimer y Parkinson (Johnson-Kozlow et al, 2002). Entre otros efectos positivos, algunos estudios reportan que la cafeína ejerce un efecto protector contra enfermedades hepáticas crónicas en personas con alto riesgo. Por ejemplo, la cafeína puede revertir los efectos sedantes del alcohol (Svikis et al, 2005). Hayat y colaboradores (2021) de la Universidad de Kansas, publicaron un metanálisis (mezcla de varios estudios) en el cual se confirma que existen fundamentos para mencionar que el café tiene un efecto antifibrótico en pacientes con Enfermedad por Hígado Graso de orígen metabólico.  


copa de cafeUno de los beneficios más reconocidos es la cualidad ergogenética del café, que se traduce en un aumento en el desempeño de actividades físicas. Se ha reportado que la cafeína mejora la contractibilidad muscular, permite que llegue mayor cantidad de sangre oxigenada a los músculos y favorece que durante el ejercicio se aproveche la grasa para producir energía antes que glicógeno, proporcionando mayor cantidad de energía al musculo y a su vez producir un menor cansancio (Kalmar, 2005).

Clasificar al café como un alimento perjudicial para la salud es un concepto equivocado ya que la evidencia científica demuestra que su consumo puede ser beneficioso en todos los ejemplos previamente mencionados. Por ello, desde 1984, se formuló la declaración del Consejo de la Asociación Médica de Estados Unidos, que menciona que el consumo moderado de cafeína no afecta la salud, siempre y cuando el estilo de vida de las personas sean los adecuados. Diferentes investigaciones coinciden que un consumo “adecuado” va desde 300 a 600 mg/día sin ningún riesgo, teniendo en cuenta las enfermedades y la susceptibilidad propia de cada persona (Dórea y da Costa, 2005). Si bien que el contenido de cafeína en una taza puede variar por su tamaño, forma de preparación (espresso, latte, café largo), el tueste o bien por el tipo de grano de café utilizado (arábica o robusta). En general se acepta que una taza aporta alrededor de 80 mg de cafeína. No se puede privar a las personas de disfrutar del exquisito aroma y sabor de un buen café, por lo que se recomienda un consumo moderado de este producto (2-4 tazas/día).

Referencias:

1. Secretaria de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA). (2016). Planeación Agrícola Nacional 2017-2030; Café Mexicano. Junio 23, 2021, de SAGARPA Sitio web: https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/256426/B_sico-Caf_.pdf

2. Hayat U, Siddiqui AA, Okut H, Afroz S, Tasleem S, Haris A.The effect of coffee consumption on the non-alcoholic fatty liver disease and liver fibrosis: A meta-analysis of 11 epidemiological studies.Ann Hepatol. 2021 Jan-Feb;20:100254. doi: 10.1016/j.aohep.2020.08.071.
3. Al-Moutaery, K., Al-Deeb, S., Khan, H., y Tariq, M. (2003). Caffeine impairs short-term neurological outcome after concussive head injury in rats. Neurosurgery, 53(3), 704-712.
4. Daglia, M., Papetti, A., Gregotti, C., Berte, F., y Gazzani, G. (2000) In vitro antioxidant and ex vivo protective activities of green and roasted coffee. Journal of Agricultural and Food Chemistry; 48:1449–54.
4. Dórea, J. G., y da Costa, T. H. M. (2005). Is coffee a functional food?. British journal of nutrition, 93(6), 773-782.
5. Figueroa-Hernández, E., Pérez-Soto, F., y Godínez Montoya, L. (2016). El mercado de café en México. Handbook TI, 33.
6. Johnson-Kozlow, M., Kritz-Silverstein, D., Barrett-Connor, E., y Morton, D. (2002). Coffee consumption and cognitive function among older adults. American journal of epidemiology, 156(9), 842-850.
7. Kalmar, J. M. (2005). The influence of caffeine on voluntary muscle activation. Medicine and science in sports and exercise, 37(12), 2113-2119.
8. Lieberman, H. R. (2001). The effects of ginseng, ephedrine, and caffeine on cognitive performance, mood and energy. Nutrition reviews, 59(4), 91-102.
9.Moguel, P., y Toledo, V. (2004). Conservar produciendo: biodiversidad, café organico y jardines productivos. Biodiversidad 55, 2-7.
10.Moguel, P., y Toledo, V. (1996). El café en México, ecología, cultura indígena y sustentabilidad. Ciencias, núm. 43, julio-septiembre, 40-51.
11. Ruelas-Monjardín, L., Nava-Tablada, M., Cervantes, J., y Barradas, V. (2014). Importancia ambiental de los agroecosistemas cafetaleros bajo sombra en la zona central montañosa del estado de Veracruz, México. Madera y bosques, 20(3), 27-40
12. Svikis, D. S., Berger, N., Haug, N. A., y Griffiths, R. R. (2005). Caffeine dependence in combination with a family history of alcoholism as a predictor of continued use of caffeine during pregnancy. American Journal of Psychiatry, 162(12), 2344-2351.

13. Stavric B. et al. Variability in caffeine consumption from coffee and tea: possible significance for epidemiological studies. Fd Chem Toxic 26(2): 111-118. 1988.

 

Lic. Yareli Pérez Bautista

yare95@outlook.es