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martes, 27 septiembre 2022

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MAL ALIENTO: cómo identificarlo, prevenirlo y tratarlo

Algunos de nuestros pacientes acuden preocupados por un mal aliento, detectado por ellos mismos o por personas que le rodean, lo cual suele ser incómodo. Generalmente acuden varios días o semanas después de estarlo padeciendo y nos preguntan del porqué lo tienen o sobre sus causas, preocupados de que tengan algo interno e incluso grave. Usualmente, antes de responder, los médicos reflexivos suelen hacer varias preguntas con el fin de entender lo que sucede dentro del organismo de cada paciente. Y una de las preguntas clave se refiere a cómo lo ha notado o quién se lo ha mencionado. Sin duda hay varios tipos de mal aliento y su tratamiento depende de sus causas. En este sencillo artículo hablaremos de las causas, de la forma de estudiarlo y del cómo prevenirlo.

El mal aliento es conocido en el medio médico como halitosis. Simboliza un soplo de aire que huele descompuesto. Se define como el conjunto de olores desagradables que se emiten por la boca, ya sea de manera puntual o permanente. La palabra halitosis deriva de la voz latina halitos, que significa soplo de aire o aliento y del sufijo osis, que quiere decir condición patológica o anormal.


EPIDEMIOLOGÍA

Según un estudio realizado en la ciudad Suiza de Berna, con 419 participantes que aceptaron evaluación, un 32% de la población resultó con halitosis. La evaluación incluyó un cuestionario, exploración organoléptica y medición de expulsión de compuestos volátiles de sulfuro. Una tercera parte de los participantes consideró que el hallazgo si afectaba su calidad de vida.

Mujer oliendo una flor

 

SOBRE LOS OLORES

El olor es la propiedad de una sustancia capaz de activar el sentido del olfato humano. El olfato es el sentido encargado de detectar y procesar los olores. Podemos unir diferentes sonidos y componer una melodía, al igual que podemos juntar varias sustancias olorosas para componer un olor específico, como el de un buen perfume. Existen muchos tipos de olores naturales agradables, como el del aroma de una flor, de la vainilla, de la naranja de piel gruesa, del pan saliendo del horno, del café recién hecho o bien del incienso. También existe olores abstractos y muy personales, almacenados en la mente, que se activan cuando nos reencontramos con ellos, como el de un buen libro, el de un bebé recién bañado, de la brisa del mar o de la tierra mojada después de una fuerte lluvia.

Según algunos investigadores, las 10 principales categorías de olores son los siguientes:


• Fragante o floral
• Leñoso o resinoso
• Frutal (no cítrico)
• Químico
• Mentolado o refrescante
• Dulce
• Quemado o ahumado
• Cítrico
• Podrido
• Acre o rancio


Es posible que de manera natural existan cientos de combinaciones. En la industria de los perfumes, se han descrito miles de creaciones. Algunos de los olores tienen peculiaridades que los hacen inolvidables:


• Olor a bebé
• Olor a limpio
• Olor a pan o galletas recién horneadas
• Olor a mar
• Olor a libro nuevo
• Olor de flores (rosas, gardenia o lavanda)
• Olores a vainilla y canela
• Olor a tabaco
• Olor a café
• Olor a basura

 
La lista sería interminable, pero en realidad los que preocupan para nuestro tema son los olores descompuestos, de la categoría de olor podrido o a basura y por lo tanto conviene enterarse a qué se debe.

la boca 

ORÍGEN DEL MAL ALIENTO:

Los malos olores, procedentes de la boca, podrían relacionarse con ciertos alimentos recientemente ingeridos (por ejemplo, después de una rica taquiza o consumir camarones al ajillo). Sin embargo, la mayor parte de las veces se debe a la presencia de exceso de bacterias, presentes en la boca, ya sea en la superficie de la lengua o bien en las encías, particularmente en el borde dental, donde puede acumularse sarro. Desde el punto de vista anatómico, la mayor superficie es la lengua que tiene además pequeñas papilas y surcos a nivel microscópico que puede ocasionar que algunos restos de alimentos se retengan en ella. Esos restos pueden originar una descomposición por la flora microbiana y originar el mal olor.


La saliva realiza una noble labor por su efecto lubricante. Las glándulas submaxilares y sublinguales producen alrededor de 500 a 700 mL cada día. En una boca sana, los restos celulares son arrastrados por la propia saliva, luego son tragados y digeridos rápidamente, por lo que las bacterias no disponen de tiempo para realizar su acción putrefactiva y no se produce halitosis. La saliva lubrica y oxigena la cavidad oral, y posee propiedades antimicrobianas; por tanto, la cantidad y calidad de la saliva son importantes.

El mal olor se relaciona también con la densidad y características de las bacterias presentes en la lengua y en la cavidad oral, particularmente la variante de anaerobias, relacionadas con la inflamación de las encías. Algunos nombres son los siguientes: treponema denticola, Porphyromonas gingivales y Bacteroides forsythus que producen mercaptanos y sulfuros y que se asocian con el nivel de halitosis.

Las substancias características de la halitosis son los compuestos volátiles de sulfuro (CVS). Son el resultado de la degradación de proteínas que contienen aminoácidos sulfurados (metionina, cistina y cisteína), procedentes de la exfoliación de células epiteliales humanas, leucocitos y restos de comida, y se incrementan con la presencia de sangrado. También se han encontrado en la degradación de proteínas salivales. Entre estos compuestos se encuentran el metilmercaptano (CH3SH), el sulfuro de hidrógeno (H2S), el dimetil sulfuro (CH3)2S y el dimetil disulfuro (CH3)2S2. Aunque muchas bacterias producen sulfuro de hidrógeno, incluso en bocas sanas, la producción de metilmercaptano está restringida a patógenos periodontales, y es el compuesto más íntimamente relacionado con la aparición de halitosis.
Otros compuestos asociados a mal aliento son los ácidos grasos volátiles de cadena corta como el butírico, propiónico y valérico. Finalmente existen las poliaminas: putrescina y cadaverina (procedente de la decarboxilación de lisina) que dan olores muy desagradables.

CAUSAS FISIOLÓGICAS DE MAL ALIENTO:

Vivir implica ciertas situaciones que pueden generar un mal aliento temporal que es natural o fisiológico. Más allá de parecer conciliador o intentar simplificar el problema, este fenómeno es real y debe ser transmitido a los pacientes porque su naturaleza es transitoria y no requiren estudios sofisticados o tratamientos especializados. Algunos ejemplos son los siguientes:

  • Aliento matutino o matinal ("por boca saca durante la noche").
  • Edad: la calidad o pureza del aliento cambia con la edad, a pesar de mantenerse una buena higiene oral.
  • Prótesis dentarias aun bien limpias pueden generar cierto olor.
  • Tabaco: crea un aliento característico en la boca de los fumadores. Puede transmitirse a los fumadores pasivos.
  • Hambre: el ayuno prolongado o las dietas hipocalóricas pueden ser causa de halitosis. Se relaciona con la activación de vías metabólicas que generan cetosis.
  • Comida: ciertos metabolitos procedentes de la ingesta pueden absorberse a nivel gastrointestinal, pasan a la circulación, se metabolizan en mucosa intestinal e hígado y se expulsan por los pulmones, como en el caso de la cebolla, el ajo, el pastrami o el alcohol. Los pulmones también excretan los productos del metabolismo de las proteínas y de las grasas, por eso los comedores de carne tienen peor aliento que los vegetarianos. Por otro lado, el contenido gástrico puede manifestarse al exterior a través de un eructo o un vómito.

En todos estos casos el mal aliento suele ser pasajero y responde bien a los métodos de higiene oral habitual y simples de aplicar.

Microscopio papilas gustativas 2

Imagen de la lengua al microscopio que muestra que la superficie es irregular y puede acumular restos de alimentos y bacterias si no se realiza una buena higiene bucal.

 

CAUSAS PATOLÓGICAS DE MAL ALIENTO:

Las causas son múltiples y para su estudio se han dividido en categorías anatómicas que afectan la boca, el tracto respiratorio superior o inferior, los órganos digestivos o bien las causas neurológicas y sistémicas. Por su frecuencia, algunos investigadores simplemente las clasifican en causas orales (de la boca) y extraorales. Sin duda las causas más frecuentes son la primera.


Halitosis originada en la boca.


Según un metanálisis de 19 estudios con miles de pacientes publicado recientemente por Maaz Memon y colaboradores, en la revista Oral Diseases, solo entre 80 y 90% de las causas de halitosis son bucales. Podría pensarse que solo se trata de una mala higiene, pero si bien que la ausencia de cepillado dental, de encías y de lengua puede explicar algunos casos, existen otras patologías muy bien definidas que deben investigarse:


1. Xerostomía (disminución de la producción de saliva). el nivel de halitosis es inversamente proporcional al flujo de saliva. La masticación aumenta el flujo de saliva, lo que produce una limpieza de la cavidad oral y se reduce el mal olor. Un ejemplo es el llamado Síndrome de Sjögren una enfermedad autoinmune que daña a las glándulas salivales. La xerostomía favorece las caries, infecciones, deshidratación y atrofia de las mucosas, y provoca acidificación de la saliva, que facilita el sobrecrecimiento bacteriano, con incremento del porcentaje de gérmenes Gram negativos. En personas mayores de 60 años es más frecuente y puede estar asociado a algunos fármacos (anticolinérgicos) que disminuyen la producción de saliva. La fiebre alta o la deshidratación también puede reducir la producción de saliva. También ciertas deficiencias vitamínicas (vit. A y B12) o de minerales (Fe o Zn) pueden producir xerostomía, favoreciendo las fisuras que a su vez acumulan restos de comida y dan lugar al mal aliento.


2. Gingivitis (inflamación de las encías) que indica una enfermedad periodontal que requiere la visita a los médicos Odontólogos.


3. Caries y abscesos dentales. La caries es el daño en la superficie o esmalte de un diente. Ocurre cuando bacterias en la boca fabrican ácido que ataca el esmalte. Las caries son huecos en el diente. Si no son tratadas, pueden causar dolor, infección e incluso pérdida de dientes.


4. Estomatitis. Inflamación y ulceración de los tejidos blandos de la boca incluyendo el paladar blando, el paladar duro, la parte interna de los labios, lengua y base de la lengua, de origen infeccioso (viral, bacteriano o por hongos) o autoinmune.


5. Faringitis y/o amigdalitis. Inflamación de la parte posterior de la boca, en donde se ubican las amígdalas que en ocasiones pueden ser crípticas y contener restos de alimentos o bacterias (pus).

245px Tonsillitis


6. Tumores de la boca. Son una condición muy rara pero que puede asociarse a necrosis del tejido con reacción inflamatoria y acumulación de bacterias.


Halitosis originada fuera de la boca.


Solo entre 10 y 12% de las causas de halitosis son extrabucales. Por ello a continuación incluimos un listado:


1. Rinitis y sinusitis

2. Laringitis

3. Enfermedades pulmonares agudas y crónicas (Bronquitis, Neumonía, Enfisema, EPOC, abscesos, tuberculosis).

Absceso pulmonar

4. Padecimientos esofágicos como el divertículo de Zenker (una pequeña bolsa debajo de la hipofaringe y tercio superior del esófago que puede acumular restos de alimentos y bacterias) o la acalasia (estrechez del esfínter esofágico inferior que produce una dilatación del esófago en donde pueden acumularse alimentos y bacterias).

5. Padecimientos gástricos: gastritis erosiva, ulcera, tumores o bien por presencia de Bezoar gástrico (acumulo de fibras vegetales o de cabello con subsecuente atrapamiento de alimentos y bacterias en el estómago). Las enfermedades inflamatorias como gastritis y/o ulcera con sangrado activo se asocian más fácilmente a un olor desagradable. La halitosis asociada a infección por Helicobacter Pylori viene determinado por la producción de sulfuros u otros gases como el amonio.

6. Enfermedades del intestino delgado: ulceras, tumores, sobrepoblación bacteriana, obstrucción o fistulas con comunicación hacia el colon.

7. Cirrosis hepática: la enfermedad avanzada del hígado puede ocasionar el llamado aliento hepático, una mezcla de amonio, dimetilsulfuros y otros mercaptanos de olor desagradable y que algunos lo describen como un olor a huevo podrido.

8. Enfermedades neurológicas: con afección de la dinámica de deglución que pueden ocasionar retención de alimentos y sobrepoblación de bacterias.

9. Diabetes mellitus que en casos de descontrol crónico (cetoacidosis) puede ocasionar olor dulce en el aliento, un poco afrutado.

10. Insuficiencia renal. En estos casos puede ocurrir el llamado aliento urémico (a orina), debido a la acumulación de compuestos relacionados con la urea que no puede expulsarse en la orina de manera habitual.

Halitosis psicógena.


El paciente percibe un mal olor en su aliento que otros no detectan y no se puede objetivar con las pruebas diagnósticas disponibles. Suelen ser personas con tendencia a auto observación, autocrítica, con dificultad para expresar emociones. Se vio que en la mayoría de estos casos era debido a una interpretación errónea de las actitudes de otras personas (taparse la nariz, volver la cara, dar un paso atrás) y que interpretan como rechazo a su supuesta halitosis, lo que reforzaría su creencia. Por el contrario, se ha demostrado que estos gestos son accidentales y no tienen relación con el mal aliento.

Halimeter


¿QUÉ HACER EN CASO DE HALITOSIS?


Los médicos deben realizar una evaluación completa que inicia con una buena historia clínica y exploración física completa orientada a descartar alguna de las causas arriba mencionadas. Adicionalmente se acostumbra a solicitar los siguientes estudios básicos o generales:

  • Biometría hemática
  • Química sanguínea de al menos 27 elementos
  • Examen general de orina

Dependiendo de los hallazgos del interrogatorio y de la exploración física pueden solicitarse algunos estudios adicionales como:

  • Exudado faríngeo
  • TAC de senos paranasales
  • Ortopantomografía de la arcada dental
  • Radiografía de tórax
  • Endoscopía del tracto digestivo superior
  • Pruebas de detección de Helicobacter Pilori
  • Estudios inmunológicos
  • Marcadores tumorales


En general con los primeros estudios, considerados como generales o básicos, es suficiente para evaluar y tratar a un paciente con halitosis. Las pruebas más objetivas o cuantitativas que miden la presencia de gases sulfurados (Halimeter) o directamente un cromatógrafo de gases (Oral Chroma) no se utilizan en la práctica clínica corriente.


TIPS TERAPÉUTICOS O RECOMENDACIONES GENERALES


Aunque no sea la intención de este resumen substituir a la buena evaluación y terapéutica indicadas por profesionales de la salud, si existen algunas recomendaciones básicas o generales que les compartimos a continuación:

  • Aseo bucal después de ingerir alimentos incluyendo cepillado de dietes, encías y lengua.
  • Evitar excesos en alimentos asociados a mal aliento (ajo, cebolla, grasas fritas, carnes rojas, salsas o condimentos).
  • No fumar
  • Limitar el número de bebidas alcohólicas
  • Masticar chicles sin azúcar añadida, por corto tiempo. Su efecto es inductor de saliva.
  • Enjuagues o colutorios con clorhexidina. Se recomienda que sea por la noche cuando ya no se ingerirán más alimentos y su efecto antibacteriano puede ser de mayor duración.
  • Buen apego a su tratamiento de padecimientos crónicos sistémicos (reflujo, diabetes, cirrosis, enfermedad renal)

Finalmente, para el tratamiento de la Halitosis, deberás acudir con un profesional de la salud quien seguramente te ayudará a encontrar la causa y te propondrá el mejor tratamiento para erradicarla.


Mientras esto ocurre recuerda estas tres hermosas frases:


“Flor sin olor, le falta lo mejor.”
“En abril, flores, olores, y predicadores.”
“Más valen frutos que flores, que los unos dan sabores, y las otras no más que olores.”


Si estas sufriendo de Halitosis recuerda que tiene solución y que “si te caes tres veces, levántate cuatro”. Sin duda conseguir un aliento agradable requiere buenos hábitos, pero es posible lograrlo.

Escrito por Dr. Jorge Luis Poo

consultorio.jpoo@gmail.com

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