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lunes, 16 mayo 2022

EL PORTAL EDUCATIVO DE LA SALUD HEPÁTICA

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ANSIEDAD Y DEPRESIÓN ANTE EL DIAGNÓSTICO DE ENFERMEDAD CRÓNICA.

En el área de la salud mental, constantemente recibimos muchos pacientes que son enviados por su médico especialista, después de haber recibido un diagnóstico de enfermedad crónica. Aunque el hecho de clasificar las cosas nos facilite el estudio de estas, lo cierto es que el individuo es sólo uno, no está dividido en cuerpo y mente, si alguna de estas áreas se enferma, indiscutiblemente va a impactar a toda la unidad. Ansiedad y depresión son las condiciones psicopatológicas que se observan con mayor frecuencia en pacientes con enfermedades crónicas. Según la Encuesta Nacional de Epidemiología Psiquiátrica (ENEP), en México, la prevalencia de la depresión es de 9.2% en población abierta, mientras que los trastornos de ansiedad se presentan en un 14.3%.


Veamos el siguiente ejemplo, a la consulta llega una paciente que acaba de ser diagnosticada con diabetes y anteriormente, con déficit de atención, y durante su proceso ella va reconociendo que hace tiempo dejó de ser la misma de antes, se siente decaída, sin motivación, duerme mucho y ha vivido ataques de ansiedad desde antes del diagnóstico, pero ahora son cada vez más recurrentes. Son síntomas de ansiedad y depresión, pero ¿qué fue primero? ¿Son derivados del diagnóstico? O la paciente ya se encontraba deprimida y por eso comenzó a descuidar su salud. 


Por supuesto, esta paciente tiene factores genéticos que predisponen su organismo a desarrollar diabetes, pero también el padecer un trastorno de atención, no le ha facilitado la vida. Cambios constantes de escuela, una estima de sí, muy afectada por las bajas calificaciones, conflictos de disciplina y recientemente dificultades en su empleo porque le cuesta trabajo organizarse y llevar a cabo sus tareas y obligaciones. El resultado: la paciente entró en una espiral de frustraciones y estados de ánimo que la llevaron a encerrarse en sí misma y a interactuar menos con el mundo. ansiedad hombre

Dejó de hacer ejercicio y comenzó a comer lo que le provocaba placer al paladar, hasta que, por una infección estomacal, los estudios de laboratorio dejaron ver un poco más; el médico la diagnosticó con diabetes y ese hecho precipitó sus emociones hasta que no pudo más. En ocasiones la vida puede ser frustrante, y se va confiando en el hecho de tener lo suficiente para lidiar con ello, rematar con un diagnóstico de enfermedad crónica o condición de salud, puede ser devastador. El cáncer, y ésa es otra enfermedad de la que hablaremos en otro momento, también es una de las principales causas por las que una persona puede llegar a colapsar emocionalmente. 


El impacto de una enfermedad suele medirse en términos económicos, el costo del tratamiento, el tiempo de este, si requiere hospitalización, etc. Sin embargo, el impacto emocional también es enorme y suele visibilizarse menos. El enfermo se sentirá rebasado en muchos aspectos, y es muy importante que ese paciente reciba el apoyo necesario que lo sostenga durante el tiempo que dure su enfermedad, y no sólo él sino también su familia.


Ibor López, Psicólogo Clínico de la Facultad de Medicina de la Universidad de Madrid, menciona que toda enfermedad, así como el hecho de enfermarse, están conformadas por aspectos psicológicos y sociales que influyen en la aparición, manifestación, curso y pronóstico de las mismas; por lo que es importante tratar de establecer relaciones entre los aspectos psicológicos, biológicos y sociales como desencadenantes de una enfermedad, más que como una relación única de causa y efecto.


Para ello es importante que tanto médicos como psicoterapeutas, trabajen en conjunto para brindarle al paciente una atención integral que le dé el sostén que requiere. Como psicoanalista, trato siempre, en las primeras sesiones, de averiguar si presenta alguna condición de salud que pueda impactar su estado emocional, y de esta forma que reciba también la atención necesaria. Y de la misma forma, cada vez son más los médicos que platican con sus pacientes acerca de recibir atención psicológica para las enfermedades que afectan su salud y su estilo de vida. ansiedad


Esto no significa que una gripa o una infección de la garganta requieran forzosamente una visita al psicólogo, pero existen muchas ocasiones en que detrás de un síntoma hay una emoción ligada. Hay veces que si seguimos esas migajas de pan podemos encontrar algo que debe ser nombrado y liberado de nuestro inconsciente para poder descansar y vivir mejor. Y claro, cuando hablamos de enfermedades más graves, el apoyo psicológico no sólo está recomendado, sino que es indispensable para poder transitar por ese camino y sobrellevar la situación. Lo más común es que el paciente tenga miedo a lo que es desconocido, al dolor, a la posibilidad de enfrentarse a una enfermedad incurable, a la destrucción del cuerpo, la pérdida de la autonomía y por último enfrentarse a la muerte.


Para ayudar a diagnosticar correctamente la depresión y ansiedad en los pacientes, existen los instrumentos de medición, llamadas Escalas de Depresión y de ansiedad. Según Víctor Pérez, del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau, en Barcelona, las más usadas en el mundo, son:


1. Escala de Hamilton para la depresión (HAM-D)
2. Montgomery-Asberg depression scale (MADRS)
3. Escala depression de Calgary
4. Inventario de depression de Beck
5. Escala auto aplicada para la medida de la depresión de Zung
6. Escala para depresión del Centro de Estudios Epidemiológicos (CES-D)

Si sientes que en este momento de tu vida estás viviendo un posible trastorno de Ansiedad o de Depresión tal vez sea la mejor oportunidad para buscar el apoyo de una profesional de la Psicología. 

Psic. Verónica Guerrero Huesca
vhuesca@hotmail.com

Referencias:


1. López Ibor MI. Ansiedad y depresión, reacciones emocionales frente a la enfermedad. An Med Interna (Madrid) 2007; 24: 209-211.
2. Revista Electrónica de Psicología de la FES Zaragoza-UNAM Vol.5, No.10. 2015
3. Víctor Pérez, Dolors Puigdemont. Servei de psiquiatría. Hospital de la Santa Creu i Sant Pau. Recuperado de: http://www.acmcb.es/files/425-2363-DOCUMENT/Perez-Pigdemont-42-20oct11.pdf