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miércoles, 01 diciembre 2021

EL PORTAL EDUCATIVO DE LA SALUD HEPÁTICA

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VIVIENDO UNA PANDEMIA EN PLENO SIGLO XXI

  • Escrito por Dra. Hildegard Salguero Rossainszz
  • Publicado en Testimonios

Me parece que a nuestra generación nos tocó conocer las pandemias más como un evento histórico, pero en pleno siglo XXI, parecería un tanto dificil que una pandemia de esta magnitud apareciera, pero apareció el SARS-Cov 2 y no tuvimos la capacidad de poder controlar el brote de la enfermedad.

A pesar de todos los avances tecnológicos nos sorprendió un virus de solo 9 a 12 nanómetros, que ha impactado en todas las areas a nivel mundial, no solo en la salud, sino tambien en las sociales, económicas, politicas, etc.

Nadie esta exento de contagiarse y en mi caso, siendo adulta mayor de 60 años, cuando estabamos en semáforo rojo extremamos las medidas: confinamiento en casa, haciendo home office, saliendo cada 2 semanas por víveres, medicamentos o lo que se requeria, por supuesto con caretas, cubrebocas, desinfectando todo a nuestro paso. No recibíamos visitas y a pesar de todo nos contagiamos, mi esposo, mi hijo, mi nuera, mi nieto y yo.

Y a partir de ese momento todo cambió. Conciente, como médica, de la importancia de vigilar los síntomas, la oximetría, consultamos a colegas neumólogos y permanecimos en casa hasta que un día comencé con tos constante y baja de saturación de oxígeno.

Era el momento de acudir a atención al hospital y de hecho, llegando me internaron; pesentaba un cuadro de neumonía por COVID-19 con afección del 40% del parénquima pulmonar. ¿Cómo….? Si nos hemos cuidado tanto, no me sentia mal, no tenia fiebre, mi saturación hasta antes de ese día había sido de 90 a 93 y solo tenía tos.

Conciente de que lo que seguía era el internamiento, acepté sin problema, pero conforme pasaron unos días las cosas se complicaron y solo recuerdo que un día me avisaron que tendrían que pasarme a la UCI e intubarme porque no respondía al tratamiento y mi capacidad respiratoria se deterioraba. Hoy lo sé,  porque ya lo recuerdo, ese día no paré de llorar, estaba aterrada.

 

lágrimas estudio k9UD U212720769729puG 575x323El CorreoLo que siguió fue que estuve 18 días intubada, alrededor de 25 día en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) y cuando tuve conciencia estaba en una habitación. Yo sabia que estaba en un hospital, pero el dolor, la incapacidad de moverme, la necesidad de saber donde estaba mi familia era agobiante.

Tuve insomio, no dormía las 24 horas y esto duró varias semanas, tuve delirio activo y habia momentos que imaginaba situaciones, que hoy sé, no eran reales, pero las vivia como si lo fueran. Habia momentos en que trataba de reconocer qué era realidad y qué era algo que quizás solo eran parte de alucinaciones.

Treinta y uno días después, salí del hospital, con 13 kilos menos, con una importante pérdida de masa y tono muscular. No podía ni levantar la cabeza de la almohada, ni caminar, ni poder tomar una cuchara para comer, pero feliz porque salía del hospital, felíz por ir a casa con mi familia, que no dejó de apoyarme, de ayudarme, incluso a retarme para poder hacer lo que me costaba tanto trabajo.

Hoy a dos meses de haber salido, camino, subo y bajo escaleras sin apoyos, pasé por silla de ruedas, andadera y bastón; ahora hago 15 min de bicicleta fija, duermo desde hace un mes sin medicamentos, y he aprendido a valorar la vida con diferentes prioridades, reconocer que he podido superar una experiencia muy intensa.

 

He aprendido como médica, la importancia de reconocer que la enfermedad no termina cuando acaban los síntomas agudos, que esta enfermedad, en particular en los casos graves, requiere de atención y seguimiento porque las secuelas son muchas, neuro-psiquiatricas, cardiovasculares, pulmonares, musculo-esquéleticas, etc. Siento que ya no solo se trata de sobrevivir, se trata de lograr calidad de vida, después de la enfermedad.

Hoy sé que al igual que cualquier situación de crisis, una actitud positiva hace una gran diferencia, no se bien dónde o cuándo nos descuidamos y nos contagiamos, pero eso no es lo importante, lo fundamental es saber que estoy aquí disfrutando a mi familia, a mis amigos, a mis compañeros.

¡¡¡Hoy, estoy Viva!!!

Dra Hildegard Salguero Rossainzz
CdMx, junio 2021