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sábado, 16 enero 2021
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APRENDIENDO DE UNA INESPERADA HERIDA EN EL CORAZÓN

  • Escrito por Dr. Jorge Luis Poo
  • Publicado en Testimonios

Supongo que nunca me arrepentiré de ser optimista. Hasta ahora ha sido mi elixir tras cada caída. El dolor siempre tiene un origen, un sentido. Ya sea del cuerpo o del alma. Te avisa de algo y a ese algo hay que atenderlo o te sumerges en las tinieblas de lo absurdo. El dolor que sentí en esta ocasión fue extraño, diferente.  

Inició a ritmo leve en el brazo y antebrazo, hacia el borde externo, raro, pero alli avisándome de algo. Era de ambos lados e incluso más del derecho. Caminé de regreso a casa con fuerza, contento de comer con mis hijas y cumplir mi plan de 3 km diarios. Su presencia fue tolerable por la tarde, sin afectar mis labores de galeno. Luego, por la noche, constante, molesto, como si el ruido y la luz lo alejaran  pero en la penumbra y el silencio se atrevía y arremetía. No me dejó dormir. Mi mujer, Maite, tomó la presión y resultó un poco alta; me recomendó checarme. Acordamos realizar un electrocardiograma al día siguiente. Luego vinieron las justificantes habituales: que el decaimiento era por mal dormir y que la presión era por estrés. Luego apareció un poco de dolor de reflujo, alto, casi en la garganta, achacado al ibuprofeno que ya me había tomado. Al día siguiente, por la tarde, nuevamente a la consulta, con el zonzo dolor del brazo-antebrazo de ambos lados. Nuevamente la presión un poco alta, pero no tan alta. Ahora el pulso subió más de lo usual; segunda noche ingrata. No querìa pensar e imaginaba domarlo solo por irgnorarlo. Pero luego saltó de los brazos-antebrazos a los hombros, de ambos lados. Me mordía leve, pero persistente, como un ratoncito por la segunda noche, hasta que decidí doparlo con unas buenas gotas de tradol y pregabalina. Al dia siguiente, se logró finalmente el electrocardiograma gracias a Chío y, la atinada lectura de Leo, reveló las huellas claras de un infarto al miocardio, una falta de flujo al incansable músculo del corazón.por que hacer master urgenciaas enfermeria  

A URGENCIAS Y SALA DE HEMODINAMIA

Ya confirmado mi infarto, el 9 de diciembre, me preparé mentalmente para irme al hospital. Y entonces, mi primera pregunta obligada fue, ¿A cúal hospital ?. Nada simple de resolver. Mi mujer inmediatamente propuso uno y dijo, ni lo pienses. Yo, si lo pensé. Era un hospital COVID, la entrada es por Urgencias y por allí pasan todos, incluyendo los pacientes por sospecha de COVID grave. Entonces, mi mente decidió, mejor a uno libre de COVID. Le hablé a Marco, mi asesor de seguros y listo, confirmó que mis opciones eran amplias. Una voz profunda desde mi conciencia medio aturdida se preguntó, ¿qué pasa si alguien no las tiene o no puede elegir?. La respuesta llegó rápida, "pues ingresa por la vía ciudadana, como Juan Pérez. compadre, al que le toque, con la esperanza de ser bien atendido". Seguramente por eso muchos le llaman dulce esperanza.  

stent cardiacoMi segunda pregunta fue, ¿Quién será mi médico?. A partir de ese momento mi ser había cambiado, yo era un paciente nuevo, sin médico, me sentía a la deriva. Entonces, acostumbrado a utilizar anclas, intenté con el mejor de México, segun mi brújula de navegante de la mar. Resultó imposible, demasiado ocupado. Entonces me dejé guíar por el maestro y buen amigo Rafa, galeno veterano de mil batallas, que para muchos lleva en su apellido el ser robado del cielo, quien prontamente me dió alternativas. Nuevamente mi conciencia sonrió y transmitió " ... que privilegiado eres de tener opciones ..." e incluso me recordó la anécdota de uno de mis maestros españoles que tuvo que ir de Urgencias a una mediana ciudad en la provincia de Galicia, por dolor torácico, seguramente después de una opípara cena. Le atendieron extraños de un sitio desconocido, pero con profesionalismo y eficiencia. Se fue feliz. Orgullosamente, narraba a sus alumnos, que en su país no importa quien seas, ni donde estés, ya que siempre te atenderán bien y con calidad.   

Para mi buena suerte, el hospital al que llegué me atendieron con prontitud y eficiencia. Repitieron el electro que confirmó la estocada al corazón. Luego cumplí con los protocolos para detectar COVID grave, es decir una Tomografía de Pulmón normal, cuyo resultado fue inmediato y una prueba de PCR-COVID.19 cuyos resultados darían al día siguiente. Las puertas se abrieron y pasé directo, tal vez en menos de 20 minutos a la Sala de Hemodinamia, una moderna área de terapéutica endovascular. El diestro cardiólogo intervencionista detectó una zona de obstrucción en la arteria coronaria izquierda, en su rama llamada la descendente anterior. Además de un pequeño trombo o coágulo que limitaba la circulación. Procedió a la delicada angioplastía incluyendo inserción de dos protesis metálicas (en inglés: "stent"). El flujo se recuperó. Apuntalado estoy y mi ser ahora es biónico.

CUIDADOS CORONARIOS

Luego, llegó el despertar en la Unidad de Cuidados Coronarios, en donde todo fue dulce, en general con buenas noticias, a excepción de 36 horas de arritmias, controladas eficientemente por las experimentadas manos de Julisa, mi nueva Cardióloga. Al tercer día se habló de posible alta pero finalmente me quedé 5 días, por que el oxígeno que no quería regresar a mis pulmones. Salir adelante de un Infarto al Miocardio no es fácil. En nuestro país fallecen por ese tema casi 150 mil por año. Un tercio pueden fallecer en agudo si además son obesos, diabéticos y fuman. Supongo que a mi me ayudaron el no cultivar los excesos, mi valiosa red de apoyo y los angeles que me han salvado antes.  Ahora, ya listo para volver a circulación. El tigre, vuelva a las estepas, poco a poco, paso a paso.

Ayer por la noche, al amparo de su cómplice oscuridad y mientras me dejaba atrapar por el sueño, recordé que un hospital en Escocia remodeló sus salas de partos para parecerse lo más posible a las paradas en PITS de la Fórmula 1, con fin de reducir su mortalidad infantil. El hospital llamó a la Escudería Williams después de darse cuenta de las similitudes que hay en el trabajo de equipo, la velocidad y la sincronización que se requiere para asistir en una parada en los pits y para reanimar a un recién nacido. Esa escudería había registrado el tiempo más rápido en las paradas en los pits en comparación con los demás equipos en cada una de las primeras carreras de la temporada 2016 de la F1. Un equipo de F1 suele requerir hasta 20 personas, en cada PIT, perfectamente coordinados.   

En salud, los procedimiento estándar de reanimación después de desmayo (sincope) por un infarto requiere de cuatro personas y se centra en el “ABC": "A" de apertura de las vías respiratorias (airways), "B" de restablecimiento de la respiración (breathing) y "C" de aseguramiento de la circulación (circulation). Después de la consulta con el equipo Williams, el hospital introdujo tres cambios importantes. “El primero fue para mejorar nuestro "carrito rojo", con instrumentos para el grupo de trabajo. El segundo fue para mejorar la forma como el equipo se desplaza en el espacio y el tercero fue para refinar “la dinámica del equipo”. Al final, "todo el mundo identifica previamente su papel, así que antes de empezar queda claro qué es lo que tienen que hacer, ya sean vías respiratorias o cardiacas”. Esta idea creció y se desarrollo en otros hospitales y luego en diversos países, lo cual ha permitido que se salven muchas vidas. 

Se dice que cuando los segundos son importantes, hasta el mensaje no verbal, con miradas, guiños y gestos se convierten en claves para lograr un buen  resultado final, la vida del auto, del mero mero, es decir de nuestro cuerpo. Mi conciencia me dice que es probable que sea en esos momentos o instantes donde el amor, de tu esposa, de tus hijos, de tus hermanos y amigos (muy queridos) pueda transmutar los segundos en horas, días o semanas de paz, seguridad y confianza.

pits de la formula reuters

El tigre fue herido y sigue herido, pero ya se levanta, ya viaja de nuevo hacia el bosque a recuperar sus fuerzas. Mi ser es otro. Antes era esa mezcla de cuerpo y alma que me definía de una forma; ahora ese cuerpo ha sido trastocado, seguramente mejorado, pero mi alma-mente reflexiona y me dice que algo debo ceder. Una especie de trueque simbólico, pero justo.