MANEJO DE ENOJO

Para poder manejar “algo” debemos conocerlo. ¿Qué es entonces el enojo? Es una emoción, una alteración del ánimo que provoca irritabilidad, enfado, ira o furia. Es una emoción que altera también nuestro cuerpo al elevar el ritmo cardiaco y respiratorio y a su vez, elevación de hormonas en el torrente sanguíneo que nos preparan para la huida o el ataque.  Esta misma reacción de huida o ataque se presenta cuando tenemos miedo y algunas veces no nos damos cuenta que la reacción de enojo es la que se muestra en la superficie pero que en el fondo lo que la origina es el miedo. Miedo a morir, miedo a que no funcione el protocolo, la nueva medicación, el trasplante, el tratamiento, a que se enteren mis familiares, mi pareja, a cómo decirlo, a cómo afrontar y adaptarme a una nueva condición de vida.

¿Estás enojado con la enfermedad? Tal vez solo tienes miedo, y se vale sentir ambas emociones; pero, no para hacerte más daño o lastimar a los que te rodean. Vamos aprender aquí cómo puedes manejar tu enojo, el cual en ocasiones es un enojo contigo mismo. Decía Aristóteles: “Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo”.

Como menciono al inicio, para que puedas manejar el enojo necesitar conocerlo, conocer tu enojo. Esto implica un proceso de auto observación, auto conocimiento, entonces auto aceptación y auto estima.  Si niegas una realidad no tendrás oportunidad de afrontarla. Si niegas que estás enojado o con miedo, si justificas, evades o sustituyes para no afrontarlo, no lo dominarás.

Te propongo darte permiso de sentir el enojo pero a solas, es tuyo, tú eres quien lo dominará, nadie más se hará cargo de resolverlo por ti. Entonces:
1)    Escribe lo que sientes para después romperlo y tirarlo.
2)    Rayar en revistas o periódicos viejos con furia para vaciar ahí tu enojo o frustración.
3)    Grita en una almohada:”Yaaa”. Podrás expresar ahí tu hartazgo.
4)    Grita en la misma almohada: “Yooo”, para que recuerdes que tú puedes.
5)    Imagina que la pared es la persona o situación con la que tienes el conflicto y di todo lo que has guardado.

SIEMPRE, termina después de estos ejercicios con una respiración lenta afirmando en tu mente: “te perdono”. El perdón es un alivio de la carga y es el soltar la ofensa que te daña a ti. Si te es posible cierra los ojos e imagina un paisaje muy hermoso contando 4 ó 5 segundos al inhalar y al exhalar respectivamente. Esto sin detener la respiración, debe ser fluida y lenta, suave; sin levantar hombros o hacer ruido al inhalar pues significaría que lo haces rápido y tenso. Realiza la respiración durante al menos cinco minutos.

Te sugiero la práctica diaria para que notes resultados lo más inmediato posible. Te mereces vivir mejor y la paz interior solo depende de tu elección a qué le pones atención y qué importancia decides darle. Puedes dejar tus comentarios y dudas. Un abrazo.

Psicoterapeuta Samantha Urzua y Madrid
e-mail: psicsamanthauz@gmail.com