LA CURA, NUEVO PARADIGMA EN EL TRATAMIENTO DE LA HEPATITIS C

La hepatitis C es la epidemia silenciosa del siglo 21, se calcula que alrededor de 71 millones de personas están afectadas, de los cuales 7 millones viven en el contenido americano, y 4.1 millones en Latino América.

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Como consecuencia de la infección 81 millones de personas sufren de cirrosis hepática, más de 260 mil de cáncer hepático, y se trasplantaron más de 7000 trasplantes de hígado. Desafortunadamente alrededor de 400 mil personas fallecieron a consecuencia del virus de hepatitis C en el año 2015, este número ha ido en aumento cada año, de hecho, más gente muere de Hepatitis viral que de SIDA.

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En los últimos años múltiples esfuerzos se ha realizado para cambiar esta tendencia, a diferentes niveles, en mayo del 2016 la Organización Mundial de la Salud lanzó una estrategia global con la finalidad de cambiar esta tendencia entre los años 2016-21 y la eliminación de las hepatitis virales como un problema serio de salud para el año 2030, en abril del 2016, las cuatros asociaciones grandes de la Hepatología, ALEH(Asociación Latinoamericana), AASLD (Asociación Americana), EASL(Asociación Europea), APASL (Asociación Asia-Pacífica) lanzaron una declaración conjunta de la importancia de la eliminación de las hepatitis virales como un problema de Salud.

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La buena noticia es que la Hepatitis C es un virus que no se integra al núcleo de la célula por lo que su cura es posible.
Los avances en la persecución de lograr el o los medicamentos ideales en los últimos años han sido espectaculares, hace tan solo 5 años los regímenes basados en interferón, solo curaban 6-50 % de los pacientes tratados. Estos regímenes eran largos, requerían una inyección y con serios efectos adversos que lo hacían contraindicados a un sin número de pacientes incluyendo a los pacientes más afectados.


Sin embargo, la eficacia del tratamiento fue en aumento al inicio de esta década, llegando a 80 % con la aparición de la primera generación de los agentes virales de acción directa, desafortunadamente a costa de un aumento considerable de la toxicidad.
A partir del año 2013 con la aparición de los regímenes orales libres de interferón, la situación cambió radicalmente, estos regímenes lograron casi todos los requisitos del régimen ideal:
Vía oral, corta duración, una o dos pastillas, excelente tolerancia, mínima o no resistencia y alta eficacia.

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Además el número de pacientes elegible aumentó considerablemente y sobre todo pueden ser dados bajo supervisión de expertos a los pacientes con enfermedad más avanzada que son los más necesitados.

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Los retos que nos quedan por resolver son varios, el primero es que menos del 20% en el mundo y 13% en Latino América de los pacientes con hepatitis C saben que tienen el virus, y menos del 5% de ellos han sido tratados, el segundo es que la mayoría de nuestros países no tienen un programa oficial para la prevención, detección y tratamiento para la hepatitis C, el tercero es que muchos de los nuevos regímenes de tratamiento no están disponibles en nuestros países, y por último el costo de estos nuevos tratamientos son demasiado altos para nuestras economías.

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Necesitamos emplear recursos, energía y compromiso en aumentar el número de pacientes diagnosticados, vincularlos a un programa de atención, entendiendo que al eliminar el virus, se reducen las complicaciones y mortalidad y que hoy el tratamiento es más costo efectivo que nunca.
Es importante la colaboración de los distintos gobiernos, con la industria farmacéutica, y diagnóstica, las asociaciones médicas y las fundaciones de pacientes para lograr aumentar la educación, concientización, disponibilidad de las pruebas diagnósticas, y los regímenes de tratamiento a precios asequibles de tal forma que se creen programas en cada país que garantice el acceso universal al tratamiento en cantidad y velocidad suficiente para lograr las metas de la Organización Mundial de la Salud, que es eliminar las hepatitis virales como un problema de salud para el año 2030.