La tasa de cáncer de hígado en Mongolia es la más grave del mundo

A pesar de ser un país desconocido para muchos de nosotros, Mongolia es en cuanto a territorio se refiere, el decimonoveno país más grande del mundo. Destaca por sus amplias estepas y montañas al norte y al oeste, y el desierto de Gobi al sur.

Mongolia está situado en Asia Central, en la frontera con China y Rusia, y su capital es Ulán Bator. Cuenta con una población de 2,8 millones de habitantes; un 30% de ellos son nómadas y el 90% de la población total es de etnia mongol.

Según la Organización Mundial de la Salud, Mongolia tiene la tasa más alta del mundo de casos de cáncer de hígado, así como  la tasa más alta de mortalidad causada por esta enfermedad. Cada año, el cáncer de hígado y la cirrosis suponen el 15% del total de muertes. La hepatitis crónica es el  factor de riesgo más común en el desarrollo de cáncer hepático, y  400.000 de los 3 millones de ciudadanos de Mongolia son diagnosticados con el virus de la hepatitis.

La OMS dice que los casos de hepatitis aumentaron en Mongolia en los años 70 y 80, época en la que las jeringuillas se reutilizaban regularmente y las prácticas dentales y quirúrgicas no eran siempre higiénicas. Además, tiene altas tasas de "superinfección por hepatitis B y D", que se produce cuando alguien con hepatitis crónica B se infecta también de la D.

Pero el gobierno se está dando cuenta ahora de la crisis sanitaria, invirtiendo mucho dinero en la detección y tratamiento de la enfermedad para intentar que el número de casos se reduzca. Para el año 2020, los ministros quieren eliminar la hepatitis C y reducir de manera significativa las muertes por cáncer de hígado y cirrosis.

El año pasado, el Parlamento invirtió 23.400 millones de tugriks mongoles (casi ocho millones de euros) en el plan de seguro médico del país para subvencionar las medicinas para la hepatitis. Este año, el gobierno invirtió 226.000 millones de tugriks (unos 80 millones de euros) para detecciones y tratamientos hasta el año 2020. Este dinero también cubre pruebas gratuitas de la hepatitis para aquellos de edades comprendidas entre los 40 y los 60 años, que constituyen el grueso de pacientes con cáncer de hígado. Esta medida se extenderá a un segmento de población más joven a partir de 2018.

Esta inversión de dinero reducirá los costes para los pacientes. Después de que se apliquen las ayudas, los pacientes pagarán entre 2,5 y 11 euros por sus medicamentos para la hepatitis B, y entre 56 y 185 euros por los medicamentos para la hepatitis C. Antes de que se introdujesen las ayudas, todas estas medicinas podían costar miles de dólares.

El Centro Nacional contra el Cáncer, un concurrido hospital al que ciudadanos de todas las partes del país llegan para ser diagnosticados y tratados, realiza 450 cirugías cada año. Este año ha empezado a realizar trasplantes de hígado. El doctor Chinburen Jigjidsuren, el director general del centro, asegura que en los últimos dos años unos 160 mongoles han viajado al extranjero para someterse a un trasplante. Ahora espera que más gente se quede en el país para pasar por esta cirugía. Unas 70 personas están en la lista de espera del gobierno para conseguir un trasplante de hígado.

Pero el gran factor para reducir las muertes por cáncer de hígado es el diagnóstico precoz. Muchas personas no son diagnosticadas hasta que se encuentran en un estadio tardío de la enfermedad y no puede operarse. Jigjidsuren explica que mucha gente viaja desde sus hogares en zonas rurales hasta la capital y solo consiguen que se les diga que no se puede hacer casi nada por ellos. Espera que el centro pueda establecer un sistema para conectar los centros de salud de las provincias vía Internet para que los pacientes puedan hacer consultas online con médicos antes de venir hasta la ciudad. "Espero que Mongolia sea un ejemplo para el mundo de cómo lucha contra el cáncer de hígado".

 

Referencia
https://www.theguardian.com/global-development/2017/nov/07/mongolia-liver-cancer-crisis-no-other-country-has-a-problem-l