Más de 50 millones de niños de todo el mundo padece una hepatitis viral

Las hepatitis víricas son una causa importante de morbimortalidad en todo el mundo. La prevalencia de infección por los virus de la hepatitis, así como la importancia relativa de los distintos tipos existentes, varía según las áreas geográficas, y la incidencia real es desconocida debido al gran número de infecciones asintomáticas y formas anictéricas. Existen pocos estudios en población infantil, y la gran mayoría de los realizados en adultos calculan la prevalencia en donantes de sangre, grupo que no refleja de forma exacta a la población general.

Unos 52 millones de niños padecen hepatitis viral en todo el mundo, en comparación con 2,1 millones de niños que viven con VIH, según nuevos datos presentados en la Cumbre Mundial de la Hepatitis, que estos días se celebra en Sao Paulo (Brasil).

Se estima que 325 millones de personas vivían con hepatitis viral en todo el mundo en 2016 y, de ellos, 4 millones eran niños que vivían con hepatitis C (menores de 19 años) y 48 millones (menores de 18 años) niños con hepatitis B.
"Los niños sufren una enorme carga de hepatitis viral en todo el mundo, y las implicaciones para la salud pública de esto son enormes. La mayoría de los bebés y niños infectados no son diagnosticados, priorizados o tratados de manera efectiva", ha comentado la directora ejecutiva de World Hepatitis Alliance, Raquel Peck.

Solo 21 países son responsables de alrededor del 80 por ciento de estas infecciones pediátricas de hepatitis C, con las tasas de prevalencia más altas generalmente encontradas en los países en desarrollo, siendo la transmisión de madre a hijo una de las principales causas de la hepatitis C en los niños.

Sin embargo, ni las mujeres embarazadas ni los niños pequeños con esta enfermedad causante de cáncer pueden tratarse con medicamentos antivirales de acción directa (DAA) altamente efectivos, dado que en los países de altos ingresos todavía hay poca evidencia de que estén siendo utilizados en este grupo de edad.

Como resultado, casi todos los niños solo son tratados con regímenes de interferón pegilado más antiguos que, a menudo, tienen efectos secundarios graves que incluyen retraso en el crecimiento, síntomas similares a la influenza, anemia y pérdida de peso, y no siempre curan el virus. Los ensayos de medicamentos DAA en niños menores de 12 años también están en curso, pero aún no han sido aprobados en ningún país para estos niños más pequeños.

"Actualmente, 4 millones de niños viven con hepatitis C, que puede curarse, y 48 millones con hepatitis B, que tiene una vacuna. Ya es suficiente. Los gobiernos y las organizaciones mundiales de salud deben garantizar que todos los niños sean vacunados contra la hepatitis B y que reciban DAA para la hepatitis C, y que todas las mujeres embarazadas sean examinadas", ha comentado el presidente de World Hepatitis Alliance, Charles Gore.

En comparación con la hepatitis C, las nuevas infecciones de hepatitis B entre los niños están disminuyendo, desde aproximadamente el 4,7 por ciento en la era prevacunal de principios de 1980 hasta el 1,3 por ciento, debido a los esfuerzos ampliados para prevenir la transmisión de madre a hijo y la cobertura mundial con las tres dosis de la vacuna contra la hepatitis B.

Actualmente, el 84 por ciento de los países ofrece vacunas contra la hepatitis B, si bien, la cobertura con la dosis inicial de vacunación necesaria para brindar protección a los recién nacidos sigue siendo baja, con un 39 por ciento.

Ahora bien, a juicio de los expertos, es probable que los casos de hepatitis C en los niños sigan creciendo en los próximos años, dada la falta de programas de prevención y control para las mujeres embarazadas que viven con hepatitis C y las mujeres en edad fértil.

"Debemos actuar y tratar a la mayor cantidad de niños posible. El beneficio económico y social del tratamiento temprano contra la hepatitis C en los niños es sustancial. Esto incluye evitar la progresión de la enfermedad, eliminar el estigma social y mejorar la actividad y el rendimiento escolar, y reducir la fatiga", ha zanjado los expertos.

La administración de una vacuna efectiva contra la hepatitis B ofrece la posibilidad de eliminar la transmisión del VHB y prevenir la mortalidad y morbilidad asociadas.

 

Referencia

Martínez, I. M., & Budiño, A. A. (1996). Prevalencia de marcadores de hepatitis víricas en niños del norte de Extremadura. An Esp Pediatr, 45, 133-136.

http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs204/es/

Bruguera, M., & Forns, X. (2004). Epidemiología actual de las hepatitis virales:¿ quién las padece y quién puede protegerse?. Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica, 22(8), 443-447.