Detectan bacterias en sangre de pacientes con hepatitis alcohólica

Generalmente se asocia a las bacterias con enfermedades infecciosas, sin embargo en un estudio publicado recientemente por Puri y colaboradores, se ha podido observar en enfermedad alcohólica hepática la presencia de bacterias circulando en un ambiente normalmente estéril, como es el caso del sistema vascular.

En una persona sana, algunas bacterias de la microbiota intestinal (tambien conocido como la flora intestinal) pueden pasar del intestino hacia la circulación portal. Se sabe que durante la ingesta de alcohol, la permeabilidad del intestino aumenta y hay un paso mucho mayor de bacterias y toxinas hacia la vena porta (que lleva la sangre al hígado). En hígado, las toxinas contribuyen a la activación de las células de defensa internas (llamadas células de Kupffer) y las células estrelladas hepáticas, favoreciendo de esta manera el desarrollo de hepatitis alcohólica y de fibrosis.

Se ha demostrado una susceptibilidad individual variable para desarrollar hepatitis alcohólica y es posible que la microbiota (flora intestinal) de cada individuo sea el factor determinante. Además, se ha demostrado que el trasplante fecal (inserción de heces en el intestino de un individuo, a través de un colonoscópio), así como la ingesta de probióticos o bien la adición de fibra a la dieta, ayudan en la prevención e incluso mejoran el daño hepático inducido por alcohol.

Objetivos: Investigar si existe una mayor presencia de bacterias circulantes en la sangre de pacientes con hepatitis alcohólica comparado con pacientes sanos y dilucidar cuál es su rol en el origen de la enfermedad.

Métodos y Materiales. El estudio se realizó en  tres sitios clínicos en Indianapolis, Touluse y Rockville, con un sitio de coordinación de resultados (denominado el consorcio TREAT), encabezado por el Dr. Puri y su equipo en Virginia. Se definió hepatits alcohólica por la elevación de bilirrubinas con AST (TGO) elevada sin otra causa y se clasificaron a los pacientes de acuerdo al grado de severidad. Dentro de la historia clínicay evaluación se realizó el test AUDIT (Alcohol Use Disorders Identification Test), para identificación de consumo de riesgo y dependencia al alcohol, se evaluaron además con las pruebas de MELD para pronóstico y Child-Pugh para estratificación, así como el índice de Maddrey para pronóstico a corto plazo. 

Se estudió la sangre de los pacientes por medio de análisis bacteriano del ADN diferenciando a pacientes con distintos grados de hepatitis alcohólica, pacientes sanos sin consumo de alcohol y personas con ingesta elevada de alcohol sin daño hepático.

hepatitis alcohlica 8 638.Se estudió un total de 76 sujetos, en la parte clínica y bioquímica se encontró mayor severidad en todas las pruebas en los pacientes con hepatitis alcohólica, además se encontró que cada grupo mostraba características específicas en el perfil de su microbioma (material genético de la microbiota). Los pacientes con hepatitis alcohólica severa mostraban la presencia de moduladores de crecimiento bacteriano.

Las únicas desventajas del estudio radicarían en la ausencia de biopsia hepática para una mayor correlación entre las lesiones hepáticas y el microbioma circulante, y que algunos pacientes tenían tratamiento previo con antibióticos lo cual puede alterar los resultados.

Se observaron también diferencias importantes entre la microbiota intestinal y la que se encontraba presente en la circulación, lo cual puede sugerir que tanto el intestino, como el hígado y las propias defensas del huésped pueden actuar como barreras.

Conclusiones. Se comprobó la presencia de componentes bacterianos en la sangre de los pacientes con hepatitis alcohólica en mayor proporción que los sujetos controles.

Comentarios: Si bien que se confirma la existencia de productos bacterianos en la circulación de los pacientes con hepatitis alcohólica, llama la atención una diferencia marcada dependiendo del grado de la enfermedad. No se sabe aun si la microbiota (flora intestinal) es partícipe en la fisiopatología de la hepatitis alcohólica o únicamente se encuentra presente en la circulación ayudando a la predisposición de la enfermedad. Podría por ejemplo modificar la respuesta inmune del hospedero y de esta manera modificar la enfermedad. Es importante notar que aunque Puri y sus colaboradores encontraron dichos componentes bacterianos (específicamente toxinas de la pared celular), no significa que las bacterias se encuentren circulando vivas. Por otra parte, dichas bacterias se podrían encontrar en estado “durmiente” lo cual indicaría su posible reactivación bajo ciertas circunstancias, sin embargo se requieren más estudios para precisar el papel que juegan estos componentes bacterianos circulantes.

En el diagrama se puede observar el proceso de traslocación bacteriana desde la luz intestinal hacia la circulacón venosa porta, de acuerdo a la publicación de Lucey y colaboradores, en el año 2010, que es secundaria al incremento de la permeabilidad de la pared intestinal en pacientes con hepatitis alcohólica, la cual permite el paso de bacterias y toxinas como se menciona en la introducción.

El hallazgo de Puri y colegas, de relacionar un microbioma específico con los distintos grados de severidad de hepatitis alcohólica pueden ayudar a identificar a los pacientes con hepatitis alcohólica severa, con mayor riesgo de desarrollar infecciones graves si les administra prednisolona (el tratamiento indicado en el episodio agudo), de acuerdo a los niveles de bacterias circulantes.

Bibliografía:

1. Puri P, Liangpunsakul S, Christensen J, Shah V, Kamath P, Gores G, et al. The circulating microbiome signature and inferred functional metagenomics in alcoholic hepatitis. Hepatology 2018;67: 1284-1302 

2. Perlemuter G. Circulating bugs in blood in alcoholic liver disease! Hepatology 2018; 67: 1207-1209

3. Lucey M, Mathurin P, Morgan TR. Alcoholic Hepatitis. N Eng J Med. 2009; 360: 2758-2769

 

Artículo de Divulgación revisado y adaptado por el Dr. Jorge Luis Poo. Hepatólogo Clínico, miembro del Comité Editorial de tu portal AMHIGO y fundador del Grupo Mexicano para el Estudio de las Enfermedades Hepáticas.